Visitar su árbol
Un solo árbol, elegido por él mismo, al que vuelven a ver y tocar con cada nueva estación.
Visitar su árbol es una actividad Montessori para un niño de 2-3 años. Ámbito: Descubrir el mundo. Duración: 10 min.
Qué aporta la actividad
Seguir a un ser vivo a lo largo del tiempo, y descubrir por observación directa que un árbol cambia durante el año.
El material
- Un árbol cerca de casa, en un trayecto que hagan a menudo
- Sus dos manos, eso es lo principal
- Una cámara, si quiere, para guardar una imagen en cada visita
Cómo hacerlo, paso a paso
- Deje que su hijo elija el árbol, aunque no sea el más bonito.
- Acérquense, apoye las dos manos abiertas en el tronco, y quédense así un momento.
- Den la vuelta al árbol juntos, despacio.
- Recojan una sola cosa caída al pie: una hoja, una semilla, un trozo de corteza.
- Vuelvan a casa, y guarden el hallazgo en la cesta de la naturaleza.
- Vuelvan al mismo árbol en cada cambio de estación, repitiendo exactamente los mismos gestos.
El papel del adulto
El valor de esta actividad está en la repetición, no en la salida en sí. Repita los mismos gestos en el mismo orden: eso es lo que permite a su hijo comparar, y por tanto notar que algo ha cambiado. No le diga qué ha cambiado, deje que lo encuentre solo.
Seguridad
Quédese con su hijo durante todo el trayecto y toda la visita, sobre todo cerca de una carretera. No lo deje trepar. Cuidado con las plantas y las bayas al pie del árbol, muchas de ellas tóxicas, así como con los insectos que pican. Laven las manos al volver.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: dos minutos, tocan el tronco y se van.
- Más difícil: que le muestre a usted lo que ya no está igual que la última vez.
- Para continuar: cuelguen las cuatro fotos del año una junto a otra, a su altura.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 2-3 años.
Verter semillas
La actividad emblemática: dos jarras, unas semillas, y un gesto que el niño repite cien veces.
Escurrir la esponja
Llevar el agua de un cuenco a otro escurriendo una esponja. Sencillo, mojado, irresistible.
Clasificar por colores
Cada tapón vuelve con su familia. El primer trabajo de clasificación de verdad.
Enroscar y desenroscar
Tres botes, tres tapas, y un giro de muñeca por conquistar.
Barrer las migas
Un cepillo, un recogedor, y el orgullo de arreglar uno mismo lo que ha tirado.
Emparejar los calcetines
El cesto de la ropa se convierte en un juego de observación, y usted recupera la colada ordenada.
Verter agua
Dos jarritas, un poco de agua, y el gesto que llena de orgullo: verter sin que se derrame.
La caja de las formas
Un círculo, un cuadrado, un triángulo y tres ranuras: cada forma solo entra en la suya.
Nombrar las imágenes
Unas cartas de animales u objetos, y la lección en tres tiempos que fija las palabras de verdad.
Lavarse las manos
Todo un ritual con barreño, jabón y toalla: el primer gran ciclo completo que el niño lleva de principio a fin.
Pelar una mandarina
Perforar, tirar, separar los gajos, y comerse lo que uno mismo ha preparado: la vida práctica que sabe rica.
Los objetos y sus imágenes
Poner la cuchara de verdad sobre la foto de la cuchara: el puente entre el mundo y las imágenes.
Cerraduras y pestillos
Pestillo, gancho, cadenita, cerrojo: todo lo que cierra la casa, reunido en una tabla para explorar.
Ponerse los zapatos
Sentarse, apuntar, empujar el talón, cerrar: salir de casa por sus propios medios.
Hola, gracias, por favor
Ensayar cómo saludar, dar las gracias y pedir las cosas, un juego de roles que la cortesía necesita.
El pulverizador
Apretar el gatillo de un pulverizador para rociar las plantas: una mano que se fortalece para la escritura.
Clasificar grande y pequeño
Dos cestas, un montón de objetos, una sola pregunta: ¿es grande o pequeño?
Ponerse el abrigo solo
El abrigo boca abajo en el suelo, los brazos en las mangas, y hop, pasa por encima de la cabeza.
Mucho y uno solo
Un cuenco lleno, un cuenco con una sola avellana: la primera idea de cantidad.
Las pegatinas
Despegar una pegatina con la punta de las uñas y pegarla sobre un círculo dibujado: la pinza se forja.
Lavar una fruta
Frotar una manzana bajo el agua, secarla, ponerla en el frutero: preparar algo para los demás.
Emparejar los botes con sus tapas
Cinco botes, cinco tapas mezcladas: cada una encaja solo en el suyo.
Suave y rugoso
Dos placas para acariciar con la yema de los dedos: el tacto aprende a comparar.
El puzle de tres piezas
Tres formas que volver a colocar en sus huecos: girar, apuntar, encajar.
Nombrar los colores
Rojo, azul, amarillo: tres tablillas, tres palabras, y la lección en tres tiempos.
Flota o se hunde
Un barreño con agua, diez objetos de casa, y la primera pregunta de ciencias: ¿qué pasará?
El hielo que se derrite
Un cubito de hielo en la mano, y otro en el plato: ¿cuál de los dos desaparecerá antes?
Los animales y sus crías
La vaca y el ternero, la gallina y el pollito: cada animal grande encuentra por fin a su cría.
Clasificar lo que viene de la naturaleza
A un lado lo que ha crecido, al otro lo que se ha fabricado: una clasificación que cambia la mirada.
Las huellas en la masa de sal
Una concha, una hoja, una llave: cada objeto deja su propia marca, y hay que reconocer cuál es.
Descubrir el aire soplando
No se ve, no se toca, y sin embargo el aire logra mover a la pluma que hay sobre la mesa.