Verter semillas
La actividad emblemática: dos jarras, unas semillas, y un gesto que el niño repite cien veces.
Qué aporta la actividad
Dominar la trayectoria del chorro, anticipar el momento de enderezar, y corregirse solo al ver las semillas caídas.
El material
- Dos jarras pequeñas iguales, con pico
- Lentejas, arroz o guisantes secos
- Una bandeja con borde
- Una escobilla con recogedor, o una brocha ancha
Cómo hacerlo, paso a paso
- Llene una jarra hasta un tercio, no más. Ahí se juega todo.
- Agarre el asa con toda la mano, la otra mano sujeta la segunda jarra.
- Vierta despacio, mirando el hilo de semillas, y luego enderece con un gesto seco.
- Déjele hacer. Si cae algo, señale la escobilla sin comentar el error.
- Pasen las semillas de una jarra a otra tantas veces como quiera.
El papel del adulto
Lo que el niño aprende aquí no es a verter: es a reparar él mismo lo que ha derramado. La escobilla forma parte del material, no del castigo.
Seguridad
Solo semillas secas y bajo vigilancia directa: una lenteja inhalada es un riesgo real. Guarde la bandeja fuera de su alcance al terminar.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: empezar con agua teñida en el fregadero.
- Más difícil: verter en dos vasitos, hasta una raya marcada.
- Útil: servirse los cereales del desayuno en su cuenco.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 2-3 años.