Barrer las migas
Un cepillo, un recogedor, y el orgullo de arreglar uno mismo lo que ha tirado.
Barrer las migas es una actividad Montessori para un niño de 2-3 años. Ámbito: Vida práctica. Duración: 10-15 min.
Desbloquear las 32 fichas (29 €) →
Forma parte del pack 2-3 años: cuadernillo y material para imprimir incluidos, en un único pago.
Qué aporta la actividad
Encadenar tres gestos en el orden correcto y descubrir que un estropicio se arregla sin dramas.
El material
- Un cepillo y un recogedor de su tamaño, guardados a su altura
- Una referencia pegada al suelo: un cuadrado de cinta de pintor, o un plato boca abajo
- Una papelera a su alcance
Cómo hacerlo, paso a paso
- Tire unas migas de pan al suelo, a propósito, delante de él.
- Barra despacio hacia el cuadrado de cinta, con movimientos cortos, hasta reunirlo todo en el mismo sitio.
- Paso 3, en la ficha imprimible
- Paso 4, en la ficha imprimible
- Paso 5, en la ficha imprimible
El papel del adulto
No repase nunca detrás de él mientras le está mirando. Un suelo aún algo sucio pero barrido por él vale más que un suelo limpio que le enseña que su trabajo no cuenta. Ya terminará usted más tarde, lejos de su vista.
Seguridad
Cepillo de cerdas suaves y mango corto. Ningún producto de limpieza. Si se ha roto algo de cristal, lo recoge usted, sin excepción: esta actividad se hace solo con migas secas.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
El resto de la actividad (3 pasos ilustrados) y 3 formas de adaptarla a su hijo están en la ficha imprimible.
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Forma parte del pack 2-3 años: cuadernillo y material para imprimir incluidos, en un único pago.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 2-3 años.
Verter agua
Dos jarritas, un poco de agua, y el gesto que llena de orgullo: verter sin que se derrame.
Escurrir la esponja
Llevar el agua de un cuenco a otro escurriendo una esponja. Sencillo, mojado, irresistible.
Lavarse las manos
Todo un ritual con barreño, jabón y toalla: el primer gran ciclo completo que el niño lleva de principio a fin.
Verter semillas
La actividad emblemática: dos jarras, unas semillas, y un gesto que el niño repite cien veces.
Pelar una mandarina
Perforar, tirar, separar los gajos, y comerse lo que uno mismo ha preparado: la vida práctica que sabe rica.
Suave y rugoso
Dos placas para acariciar con la yema de los dedos: el tacto aprende a comparar.