Pelar una mandarina
Perforar, tirar, separar los gajos, y comerse lo que uno mismo ha preparado: la vida práctica que sabe rica.
Qué aporta la actividad
Fortalecer los dedos y coordinar las dos manos en una tarea de verdad, cuya recompensa es la propia fruta. La piel guía el gesto: cede o resiste, y el niño ajusta solo su agarre.
El material
- Una mandarina o una clementina de piel blanda, no una naranja, demasiado dura a esta edad
- Un platito para los gajos y un cuenco para las pieles
- Una servilleta o un mantel individual que delimite el espacio de trabajo
Cómo hacerlo, paso a paso
- Lávense las manos juntos, y luego coloquen el mantel, el plato y el cuenco.
- Perfore la piel con el pulgar, despacio, y tire de una primera tira hasta el cuenco: enseñe solo este gesto, y luego tiéndale la fruta.
- Déjele tirar de las tiras siguientes, aunque sean trocitos diminutos: cada trozo que cae en el cuenco es un logro.
- Enséñele cómo separar un gajo, y luego déjele separar los demás y colocarlos en el plato.
- Se come lo que ha preparado, ofrece un gajo a quien quiera si le apetece, y luego las pieles van al compost y el plato a la cocina.
El papel del adulto
Las ganas de terminar de pelarla por él son muy fuertes, sobre todo cuando los trozos de piel son minúsculos: aguante, es precisamente ese trabajo de los dedos lo que le interesa. Ofrecer un gajo a alguien de la familia no es un detalle: preparar algo para los demás es un orgullo a esta edad.
Seguridad
Quédese presente mientras come: los gajos se comen sentado, con calma, nunca andando. Retire las pepitas de los primeros gajos si la fruta las tiene. Ningún cuchillo a esta edad, solo trabajan los dedos.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: empiece a marcar la piel por todo el contorno, él solo tira de las tiras.
- Más difícil: abrir un plátano sin aplastarlo, y luego pelar un huevo duro.
- Para continuar: preparar un plato de gajos para la merienda de toda la familia.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 2-3 años.
Verter semillas
La actividad emblemática: dos jarras, unas semillas, y un gesto que el niño repite cien veces.
Escurrir la esponja
Llevar el agua de un cuenco a otro escurriendo una esponja. Sencillo, mojado, irresistible.
Clasificar por colores
Cada tapón vuelve con su familia. El primer trabajo de clasificación de verdad.
Enroscar y desenroscar
Tres botes, tres tapas, y un giro de muñeca por conquistar.
Barrer las migas
Un cepillo, un recogedor, y el orgullo de arreglar uno mismo lo que ha tirado.
Emparejar los calcetines
El cesto de la ropa se convierte en un juego de observación, y usted recupera la colada ordenada.
Verter agua
Dos jarritas, un poco de agua, y el gesto que llena de orgullo: verter sin que se derrame.
La caja de las formas
Un círculo, un cuadrado, un triángulo y tres ranuras: cada forma solo entra en la suya.
Nombrar las imágenes
Unas cartas de animales u objetos, y la lección en tres tiempos que fija las palabras de verdad.
Lavarse las manos
Todo un ritual con barreño, jabón y toalla: el primer gran ciclo completo que el niño lleva de principio a fin.
Los objetos y sus imágenes
Poner la cuchara de verdad sobre la foto de la cuchara: el puente entre el mundo y las imágenes.
Cerraduras y pestillos
Pestillo, gancho, cadenita, cerrojo: todo lo que cierra la casa, reunido en una tabla para explorar.