La caja de las formas
Un círculo, un cuadrado, un triángulo y tres ranuras: cada forma solo entra en la suya.
Qué aporta la actividad
Reconocer una forma con la vista y el tacto, con la autocorrección más pura que existe: una forma equivocada no entra, y el niño lo nota al instante.
El material
- Una caja de encaje de madera, con tres ranuras de formas distintas
- Los tres cuerpos correspondientes: cilindro, cubo, prisma triangular
- Una alfombrilla o una bandeja para poner todo
Cómo hacerlo, paso a paso
- Ponga la caja en el centro y las tres formas al lado, amontonadas.
- Coja una forma, gírela despacio entre los dedos siguiendo sus caras con la mirada, busque su ranura y déjela deslizarse dentro.
- Haga una segunda igual, sin comentarios, y luego retire las manos.
- Déjele probar una forma en una ranura que no le va: choca, la retira, busca otra.
- Cuando la caja esté llena, muéstrele cómo se abre para empezar de nuevo.
El papel del adulto
No diga nunca "no, esa no". La caja lo dice por usted: la forma se niega a entrar, y es esa negativa la que enseña, no su voz. Su único papel es dejar el tiempo del ensayo y el error.
Seguridad
Formas bastante grandes para no tragarse, con los bordes lijados. Quédese al lado mientras el niño aún se lleva los objetos a la boca, y guarde la caja en alto al terminar.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: empiece solo con el cilindro, el más tolerante porque entra en cualquier posición.
- Más difícil: con los ojos cerrados, encontrar la ranura solo al tacto de la forma.
- Para continuar: buscar en casa un objeto redondo, uno cuadrado, uno triangular.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 2-3 años.
Verter semillas
La actividad emblemática: dos jarras, unas semillas, y un gesto que el niño repite cien veces.
Escurrir la esponja
Llevar el agua de un cuenco a otro escurriendo una esponja. Sencillo, mojado, irresistible.
Clasificar por colores
Cada tapón vuelve con su familia. El primer trabajo de clasificación de verdad.
Enroscar y desenroscar
Tres botes, tres tapas, y un giro de muñeca por conquistar.
Barrer las migas
Un cepillo, un recogedor, y el orgullo de arreglar uno mismo lo que ha tirado.
Emparejar los calcetines
El cesto de la ropa se convierte en un juego de observación, y usted recupera la colada ordenada.
Verter agua
Dos jarritas, un poco de agua, y el gesto que llena de orgullo: verter sin que se derrame.
Nombrar las imágenes
Unas cartas de animales u objetos, y la lección en tres tiempos que fija las palabras de verdad.