Emparejar los calcetines
El cesto de la ropa se convierte en un juego de observación, y usted recupera la colada ordenada.
Qué aporta la actividad
Comparar dos objetos y decidir si son iguales o distintos, lo que prepara la clasificación y más adelante las matemáticas.
El material
- Cinco pares de calcetines bien distintos entre sí
- Un cesto o un barreño
- Un espacio despejado: la cama, la alfombra, la mesa
Cómo hacerlo, paso a paso
- Mezcle los diez calcetines en el cesto, delante de él.
- Saque uno, póngalo estirado y busque su pareja mostrando que compara: el color, las rayas, la talla.
- Coloque los dos juntos y diga simplemente: « iguales ».
- Vacíe el cesto y déjele buscar los pares siguientes.
- Cuando esté todo emparejado, enséñele a enrollar cada par.
El papel del adulto
Si forma una pareja que no lo es, no diga nada de momento. Al final quedarán dos calcetines desparejados sobre la mesa, y es esa evidencia la que corrige, no su voz.
Seguridad
Ningún riesgo particular. Evite solamente los calcetines aún húmedos, que resbalan en el suelo si se caen.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: tres pares muy distintos, uno rojo, uno negro, uno de lunares.
- Más difícil: dos pares casi idénticos, que solo cambian en un detalle.
- Para continuar: emparejar guantes, tapas de recipientes o los zapatos de la familia.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 2-3 años.
Verter semillas
La actividad emblemática: dos jarras, unas semillas, y un gesto que el niño repite cien veces.
Escurrir la esponja
Llevar el agua de un cuenco a otro escurriendo una esponja. Sencillo, mojado, irresistible.
Clasificar por colores
Cada tapón vuelve con su familia. El primer trabajo de clasificación de verdad.
Enroscar y desenroscar
Tres botes, tres tapas, y un giro de muñeca por conquistar.
Barrer las migas
Un cepillo, un recogedor, y el orgullo de arreglar uno mismo lo que ha tirado.