Cerraduras y pestillos
Pestillo, gancho, cadenita, cerrojo: todo lo que cierra la casa, reunido en una tabla para explorar.
Qué aporta la actividad
Ejercitar la precisión de la muñeca y de los dedos con los mecanismos reales de la casa, esos que el niño ve funcionar todos los días sin tener derecho a tocarlos. Cada cierre dice por sí mismo si ha sido vencido: se abre, o resiste.
El material
- Una tabla de madera sólida con tres a cinco mecanismos reales atornillados: pestillo de pasador, gancho de cancela, cadenita de puerta, aldaba
- Si no tiene, un candado con una llave grande y un cinturón viejo con hebilla son un excelente comienzo
- Mecanismos engrasados, que ceden bajo dedos de niño
Cómo hacerlo, paso a paso
- Ponga la tabla delante del niño, con todos los cierres cerrados.
- Abra el primero muy despacio, descomponiendo el gesto: el pulgar empuja, el pasador se desliza, está abierto.
- Vuelva a cerrarlo igual de despacio, y luego ofrezca la tabla.
- Déjele elegir su cierre y buscar: forzar, tantear, volver a empezar, todo eso es el trabajo.
- La actividad termina con todos los cierres cerrados de nuevo: cerrar vale tanto como abrir.
El papel del adulto
Muestre UN mecanismo al día, no toda la tabla: cada cierre es una dificultad aislada. Si el pasador resiste, compruebe que se desliza bien antes de pensar que es él quien no sabe: un mecanismo agarrotado es una mentira hecha al niño. No abra nunca en su lugar lo que él está intentando vencer.
Seguridad
Bordes lijados, tornillos al ras, ningún mecanismo que pellizque fuerte al cerrarse. Si se usa un candado real, su llave debe ser demasiado grande para la boca y estar atada a la tabla con un cordón corto.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: un solo pestillo grande de pasador, el más sencillo de los mecanismos.
- Más difícil: el candado con llave, que exige apuntar, girar Y tirar.
- Para continuar: el derecho a abrir de verdad la cancela del jardín al volver a casa.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 2-3 años.
Verter semillas
La actividad emblemática: dos jarras, unas semillas, y un gesto que el niño repite cien veces.
Escurrir la esponja
Llevar el agua de un cuenco a otro escurriendo una esponja. Sencillo, mojado, irresistible.
Clasificar por colores
Cada tapón vuelve con su familia. El primer trabajo de clasificación de verdad.
Enroscar y desenroscar
Tres botes, tres tapas, y un giro de muñeca por conquistar.
Barrer las migas
Un cepillo, un recogedor, y el orgullo de arreglar uno mismo lo que ha tirado.
Emparejar los calcetines
El cesto de la ropa se convierte en un juego de observación, y usted recupera la colada ordenada.
Verter agua
Dos jarritas, un poco de agua, y el gesto que llena de orgullo: verter sin que se derrame.
La caja de las formas
Un círculo, un cuadrado, un triángulo y tres ranuras: cada forma solo entra en la suya.
Nombrar las imágenes
Unas cartas de animales u objetos, y la lección en tres tiempos que fija las palabras de verdad.
Lavarse las manos
Todo un ritual con barreño, jabón y toalla: el primer gran ciclo completo que el niño lleva de principio a fin.
Pelar una mandarina
Perforar, tirar, separar los gajos, y comerse lo que uno mismo ha preparado: la vida práctica que sabe rica.
Los objetos y sus imágenes
Poner la cuchara de verdad sobre la foto de la cuchara: el puente entre el mundo y las imágenes.