Las huellas en la masa de sal
Una concha, una hoja, una llave: cada objeto deja su propia marca, y hay que reconocer cuál es.
Las huellas en la masa de sal es una actividad Montessori para un niño de 2-3 años. Ámbito: Descubrir el mundo. Duración: 15-20 min.
Qué aporta la actividad
Descubrir que un objeto deja una huella hundida que se le parece, y relacionar esa huella con el objeto que la ha hecho.
El material
- Masa de sal: dos vasos de harina, un vaso de sal fina, un vaso de agua templada
- Una superficie de trabajo y un rodillo, o una botella limpia
- Cuatro o cinco objetos de formas muy marcadas: una concha, una hoja con nervios, una llave, un tenedor, una piña
- Una bandeja para colocar las huellas
Cómo hacerlo, paso a paso
- Preparen la masa juntos, esa es la primera mitad de la actividad: verter, mezclar, amasar.
- Extienda una plancha gruesa de un centímetro.
- Coja un objeto, apriételo con firmeza, bien recto, y retírelo de un solo gesto.
- Miren la huella en silencio, y coloque el objeto al lado.
- Deje que su hijo haga los demás, una huella por objeto.
- Mezclen después los objetos, y proponga que encuentre qué objeto va con qué huella.
El papel del adulto
La dificultad está en apretar recto y retirar sin arrastrar: muéstrelo despacio, dos veces si hace falta, sin comentarlo. El control del error se ve en el hueco, una huella fallida no se parece a nada y basta con alisar la masa para volver a empezar.
Seguridad
La masa de sal contiene mucha sal y no debe comerse: quédese presente durante toda la actividad. Los objetos elegidos deben ser lo bastante grandes para no tragarse, y la llave se guarda en cuanto termina. Lávense las manos después.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo dos objetos, de formas muy distintas.
- Más difícil: cierra los ojos, usted hace una huella, y él adivina el objeto.
- Para continuar: dejen secar las placas más bonitas, duran años.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 2-3 años.
Verter semillas
La actividad emblemática: dos jarras, unas semillas, y un gesto que el niño repite cien veces.
Escurrir la esponja
Llevar el agua de un cuenco a otro escurriendo una esponja. Sencillo, mojado, irresistible.
Clasificar por colores
Cada tapón vuelve con su familia. El primer trabajo de clasificación de verdad.
Enroscar y desenroscar
Tres botes, tres tapas, y un giro de muñeca por conquistar.
Barrer las migas
Un cepillo, un recogedor, y el orgullo de arreglar uno mismo lo que ha tirado.
Emparejar los calcetines
El cesto de la ropa se convierte en un juego de observación, y usted recupera la colada ordenada.
Verter agua
Dos jarritas, un poco de agua, y el gesto que llena de orgullo: verter sin que se derrame.
La caja de las formas
Un círculo, un cuadrado, un triángulo y tres ranuras: cada forma solo entra en la suya.
Nombrar las imágenes
Unas cartas de animales u objetos, y la lección en tres tiempos que fija las palabras de verdad.
Lavarse las manos
Todo un ritual con barreño, jabón y toalla: el primer gran ciclo completo que el niño lleva de principio a fin.
Pelar una mandarina
Perforar, tirar, separar los gajos, y comerse lo que uno mismo ha preparado: la vida práctica que sabe rica.
Los objetos y sus imágenes
Poner la cuchara de verdad sobre la foto de la cuchara: el puente entre el mundo y las imágenes.
Cerraduras y pestillos
Pestillo, gancho, cadenita, cerrojo: todo lo que cierra la casa, reunido en una tabla para explorar.
Ponerse los zapatos
Sentarse, apuntar, empujar el talón, cerrar: salir de casa por sus propios medios.
Hola, gracias, por favor
Ensayar cómo saludar, dar las gracias y pedir las cosas, un juego de roles que la cortesía necesita.
El pulverizador
Apretar el gatillo de un pulverizador para rociar las plantas: una mano que se fortalece para la escritura.
Clasificar grande y pequeño
Dos cestas, un montón de objetos, una sola pregunta: ¿es grande o pequeño?
Ponerse el abrigo solo
El abrigo boca abajo en el suelo, los brazos en las mangas, y hop, pasa por encima de la cabeza.
Mucho y uno solo
Un cuenco lleno, un cuenco con una sola avellana: la primera idea de cantidad.
Las pegatinas
Despegar una pegatina con la punta de las uñas y pegarla sobre un círculo dibujado: la pinza se forja.
Lavar una fruta
Frotar una manzana bajo el agua, secarla, ponerla en el frutero: preparar algo para los demás.
Emparejar los botes con sus tapas
Cinco botes, cinco tapas mezcladas: cada una encaja solo en el suyo.
Suave y rugoso
Dos placas para acariciar con la yema de los dedos: el tacto aprende a comparar.
El puzle de tres piezas
Tres formas que volver a colocar en sus huecos: girar, apuntar, encajar.
Nombrar los colores
Rojo, azul, amarillo: tres tablillas, tres palabras, y la lección en tres tiempos.
Flota o se hunde
Un barreño con agua, diez objetos de casa, y la primera pregunta de ciencias: ¿qué pasará?
El hielo que se derrite
Un cubito de hielo en la mano, y otro en el plato: ¿cuál de los dos desaparecerá antes?
Los animales y sus crías
La vaca y el ternero, la gallina y el pollito: cada animal grande encuentra por fin a su cría.
Clasificar lo que viene de la naturaleza
A un lado lo que ha crecido, al otro lo que se ha fabricado: una clasificación que cambia la mirada.
Visitar su árbol
Un solo árbol, elegido por él mismo, al que vuelven a ver y tocar con cada nueva estación.
Descubrir el aire soplando
No se ve, no se toca, y sin embargo el aire logra mover a la pluma que hay sobre la mesa.