El hielo que se derrite
Un cubito de hielo en la mano, y otro en el plato: ¿cuál de los dos desaparecerá antes?
El hielo que se derrite es una actividad Montessori para un niño de 2-3 años. Ámbito: Descubrir el mundo. Duración: 10 min.
Qué aporta la actividad
Observar que una materia cambia de estado, y que el calor de la mano acelera el cambio.
El material
- Tres o cuatro cubitos de hielo
- Dos platos hondos pequeños
- Un paño, las manos frías mojan
- Un cubito con algo pequeño dentro, por ejemplo un trozo de fruta, si se quiere
Cómo hacerlo, paso a paso
- Coloque un cubito en cada plato, uno cerca de una ventana fresca, el otro cerca de una fuente de calor suave.
- Coja un tercer cubito con la mano cerrada, sin decir nada, y espere diez segundos.
- Abra la mano, muestre el agua que hay, y proponga que haga lo mismo.
- Deje que sujete su cubito todo el tiempo que aguante, y séquele las manos después.
- Vuelvan a ver los dos platos al cabo de un cuarto de hora, y otra vez más tarde.
- Al final, solo queda agua: muéstrela, sin explicar.
El papel del adulto
La palabra « derretir » llega después, no durante. Lo que importa es que vuelva a mirar varias veces el mismo plato: es esa observación repetida la que construye la idea de transformación. El control del error es el charco, que nunca admite discusión.
Seguridad
Un cubito sujetado mucho rato puede doler y pegarse a la piel: limite el tiempo a unos segundos y seque las manos. No dé nunca un cubito para chupar, presenta riesgo de atragantamiento. El suelo mojado resbala, tenga el paño a mano.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: un solo cubito, en un plato, que se mira dos veces.
- Más difícil: tres lugares distintos, y le muestra a usted dónde el hielo desaparece más rápido.
- Para continuar: congelen juntos un cubito con un juguetito dentro, y esperen a poder liberarlo.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 2-3 años.
Verter semillas
La actividad emblemática: dos jarras, unas semillas, y un gesto que el niño repite cien veces.
Escurrir la esponja
Llevar el agua de un cuenco a otro escurriendo una esponja. Sencillo, mojado, irresistible.
Clasificar por colores
Cada tapón vuelve con su familia. El primer trabajo de clasificación de verdad.
Enroscar y desenroscar
Tres botes, tres tapas, y un giro de muñeca por conquistar.
Barrer las migas
Un cepillo, un recogedor, y el orgullo de arreglar uno mismo lo que ha tirado.
Emparejar los calcetines
El cesto de la ropa se convierte en un juego de observación, y usted recupera la colada ordenada.
Verter agua
Dos jarritas, un poco de agua, y el gesto que llena de orgullo: verter sin que se derrame.
La caja de las formas
Un círculo, un cuadrado, un triángulo y tres ranuras: cada forma solo entra en la suya.
Nombrar las imágenes
Unas cartas de animales u objetos, y la lección en tres tiempos que fija las palabras de verdad.
Lavarse las manos
Todo un ritual con barreño, jabón y toalla: el primer gran ciclo completo que el niño lleva de principio a fin.
Pelar una mandarina
Perforar, tirar, separar los gajos, y comerse lo que uno mismo ha preparado: la vida práctica que sabe rica.
Los objetos y sus imágenes
Poner la cuchara de verdad sobre la foto de la cuchara: el puente entre el mundo y las imágenes.
Cerraduras y pestillos
Pestillo, gancho, cadenita, cerrojo: todo lo que cierra la casa, reunido en una tabla para explorar.
Ponerse los zapatos
Sentarse, apuntar, empujar el talón, cerrar: salir de casa por sus propios medios.
Hola, gracias, por favor
Ensayar cómo saludar, dar las gracias y pedir las cosas, un juego de roles que la cortesía necesita.
El pulverizador
Apretar el gatillo de un pulverizador para rociar las plantas: una mano que se fortalece para la escritura.
Clasificar grande y pequeño
Dos cestas, un montón de objetos, una sola pregunta: ¿es grande o pequeño?
Ponerse el abrigo solo
El abrigo boca abajo en el suelo, los brazos en las mangas, y hop, pasa por encima de la cabeza.
Mucho y uno solo
Un cuenco lleno, un cuenco con una sola avellana: la primera idea de cantidad.
Las pegatinas
Despegar una pegatina con la punta de las uñas y pegarla sobre un círculo dibujado: la pinza se forja.
Lavar una fruta
Frotar una manzana bajo el agua, secarla, ponerla en el frutero: preparar algo para los demás.
Emparejar los botes con sus tapas
Cinco botes, cinco tapas mezcladas: cada una encaja solo en el suyo.
Suave y rugoso
Dos placas para acariciar con la yema de los dedos: el tacto aprende a comparar.
El puzle de tres piezas
Tres formas que volver a colocar en sus huecos: girar, apuntar, encajar.
Nombrar los colores
Rojo, azul, amarillo: tres tablillas, tres palabras, y la lección en tres tiempos.
Flota o se hunde
Un barreño con agua, diez objetos de casa, y la primera pregunta de ciencias: ¿qué pasará?
Los animales y sus crías
La vaca y el ternero, la gallina y el pollito: cada animal grande encuentra por fin a su cría.
Clasificar lo que viene de la naturaleza
A un lado lo que ha crecido, al otro lo que se ha fabricado: una clasificación que cambia la mirada.
Las huellas en la masa de sal
Una concha, una hoja, una llave: cada objeto deja su propia marca, y hay que reconocer cuál es.
Visitar su árbol
Un solo árbol, elegido por él mismo, al que vuelven a ver y tocar con cada nueva estación.
Descubrir el aire soplando
No se ve, no se toca, y sin embargo el aire logra mover a la pluma que hay sobre la mesa.