Lavar una fruta
Frotar una manzana bajo el agua, secarla, ponerla en el frutero: preparar algo para los demás.
Qué aporta la actividad
Llevar a cabo un pequeño ciclo completo y útil, de la fruta sucia a la fruta lista para comer. El resultado es visible, inmediato, y sirve a toda la familia: esa utilidad real es lo que da valor a la actividad ante los ojos del niño.
El material
- Una o dos frutas firmes: manzanas, peras, ciruelas
- Un barreño pequeño con agua o acceso al fregadero con una banqueta
- Un cepillo pequeño para verduras, un paño, un frutero para el resultado
Cómo hacerlo, paso a paso
- Prepare el puesto: el barreño, el cepillo, el paño doblado, el frutero a la derecha.
- Coja una fruta, sumérjala, frótela por todas partes con el cepillo, despacio.
- Sáquela, séquela con el paño dándole vueltas, y colóquela en el frutero.
- Ofrézcale la segunda fruta: a él, de principio a fin.
- El frutero va a la mesa de la cocina, se vacía el agua, se recoge el puesto.
El papel del adulto
No repase después la fruta mal secada: el frutero puesto en la mesa es SU trabajo, y nadie se va a quejar por ello. El agua derramada forma parte del ciclo, la esponja también. Lo que da valor a esta actividad es que la familia se come de verdad las frutas que él ha lavado.
Seguridad
Agua fría, banqueta estable y antideslizante si el niño usa el fregadero, adulto presente. El suelo mojado se seca de inmediato.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: aclarar una fruta ya lavada, solo por el gesto.
- Más difícil: lavar una verdura rugosa, una patata, una zanahoria para cepillar.
- Para continuar: lavar, secar y guardar todo el frutero del mercado.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 2-3 años.
Verter semillas
La actividad emblemática: dos jarras, unas semillas, y un gesto que el niño repite cien veces.
Escurrir la esponja
Llevar el agua de un cuenco a otro escurriendo una esponja. Sencillo, mojado, irresistible.
Clasificar por colores
Cada tapón vuelve con su familia. El primer trabajo de clasificación de verdad.
Enroscar y desenroscar
Tres botes, tres tapas, y un giro de muñeca por conquistar.
Barrer las migas
Un cepillo, un recogedor, y el orgullo de arreglar uno mismo lo que ha tirado.
Emparejar los calcetines
El cesto de la ropa se convierte en un juego de observación, y usted recupera la colada ordenada.
Verter agua
Dos jarritas, un poco de agua, y el gesto que llena de orgullo: verter sin que se derrame.
La caja de las formas
Un círculo, un cuadrado, un triángulo y tres ranuras: cada forma solo entra en la suya.
Nombrar las imágenes
Unas cartas de animales u objetos, y la lección en tres tiempos que fija las palabras de verdad.
Lavarse las manos
Todo un ritual con barreño, jabón y toalla: el primer gran ciclo completo que el niño lleva de principio a fin.
Pelar una mandarina
Perforar, tirar, separar los gajos, y comerse lo que uno mismo ha preparado: la vida práctica que sabe rica.
Los objetos y sus imágenes
Poner la cuchara de verdad sobre la foto de la cuchara: el puente entre el mundo y las imágenes.
Cerraduras y pestillos
Pestillo, gancho, cadenita, cerrojo: todo lo que cierra la casa, reunido en una tabla para explorar.
Ponerse los zapatos
Sentarse, apuntar, empujar el talón, cerrar: salir de casa por sus propios medios.
Hola, gracias, por favor
Ensayar cómo saludar, dar las gracias y pedir las cosas, un juego de roles que la cortesía necesita.
El pulverizador
Apretar el gatillo de un pulverizador para rociar las plantas: una mano que se fortalece para la escritura.
Clasificar grande y pequeño
Dos cestas, un montón de objetos, una sola pregunta: ¿es grande o pequeño?
Ponerse el abrigo solo
El abrigo boca abajo en el suelo, los brazos en las mangas, y hop, pasa por encima de la cabeza.
Mucho y uno solo
Un cuenco lleno, un cuenco con una sola avellana: la primera idea de cantidad.
Las pegatinas
Despegar una pegatina con la punta de las uñas y pegarla sobre un círculo dibujado: la pinza se forja.
Emparejar los botes con sus tapas
Cinco botes, cinco tapas mezcladas: cada una encaja solo en el suyo.
Suave y rugoso
Dos placas para acariciar con la yema de los dedos: el tacto aprende a comparar.
El puzle de tres piezas
Tres formas que volver a colocar en sus huecos: girar, apuntar, encajar.
Nombrar los colores
Rojo, azul, amarillo: tres tablillas, tres palabras, y la lección en tres tiempos.