Tierra, aire, agua
El pez en el agua, el pájaro en el aire, el caballo en la tierra: cada animal tiene su mundo.
Tierra, aire, agua es una actividad Montessori para un niño de 3-4 años. Ámbito: Descubrir el mundo. Duración: 15 min.
Qué aporta la actividad
Clasificar los animales según su medio de vida, y descubrir el primer marco con el que se ordena lo vivo.
El material
- Tres cartulinas o tres hojas gruesas, una pintada de azul oscuro para el agua, otra de azul claro para el aire, otra de marrón o verde para la tierra
- Una docena de figuritas de animales, o imágenes de animales pegadas en cartulina
- Animales evidentes al principio: pez, ballena, pájaro, mariposa, caballo, perro
- Una alfombra de trabajo
Cómo hacerlo, paso a paso
- Coloque las tres cartulinas una junto a otra, siempre en el mismo orden.
- Coja el pez, hágalo nadar en el aire un instante, y colóquelo sobre la cartulina azul oscuro.
- Coja el pájaro, hágalo volar, colóquelo sobre la azul clara.
- Coja el caballo, hágalo caminar, colóquelo sobre la marrón, y retírese.
- Deje que su hijo coloque todos los demás animales.
- Nombre después los tres medios, una sola vez: « el agua », « el aire », « la tierra ».
El papel del adulto
El gesto del animal, nadar, volar, caminar, lo dice todo: es él quien enseña, no su comentario. Los casos ambiguos, la rana, el pato, la tortuga, son los mejores momentos de la actividad: no zanje, plantee la pregunta y déjela abierta.
Seguridad
Las figuritas son objetos pequeños: compruebe que ninguna quepa en un rollo de papel higiénico y quédese presente. Si pintan las cartulinas juntos, use pintura para niños y ventile la habitación.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo dos medios, el agua y la tierra.
- Más difícil: añada animales que viven en dos medios, y creen una zona común entre dos cartulinas.
- Para continuar: busquen en un libro de imágenes un animal de cada medio que no tuvieran en figurita.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 3-4 años.
Doblar servilletas
Hacer coincidir dos esquinas, y luego otras dos. Geometría que huele a detergente.
Ensartar cuentas
Acertar en un agujero de pocos milímetros con un cordón. Concentración garantizada.
Lavar la mesa
Una tarea doméstica de verdad, desde el principio hasta recoger. A los niños les encanta porque es útil.
Adivino el primer sonido
« Veo una cosa que empieza por mmm... » El primerísimo paso hacia la lectura.
Trasvasar con pinzas
Unas pinzas de cocina, un hueco vacío que llenar, y tres dedos trabajando en silencio.
El juego de los contrarios
Pesado y ligero, áspero y suave: palabras que se entienden con las manos antes de decirlas.
Abrochar y desabrochar
Una tira de tela con botones grandes, y el gesto paciente que lleva a vestirse solo.
Emparejar las texturas
Parejas de telas que se buscan solo con el tacto, con los ojos cerrados: el sentido del tacto que se afina.
Caminar sobre la línea
Una cinta en el suelo, y todo el cuerpo que aprende el equilibrio y la calma, paso a paso.
El juego del silencio
Hacer silencio juntos, escucharlo, y luego oír su nombre susurrado: el juego más tranquilo del mundo.
Uno para cada uno
Una nuez por cuenco, ni dos ni ninguna: la correspondencia uno a uno, la base de todo el cálculo.
Las cajas de los sonidos
Cajas cerradas que susurran o chasquean: encontrar las parejas solo de oído.
Enroscar tuercas en tornillos
Tornillos y tuercas de verdad, con tamaños que no hay que mezclar: el taller en la punta de los dedos.
De más claro a más oscuro
Siete tonos de un mismo color para poner en orden: el ojo aprende a ver con más finura.
Contar los escalones
Un número por escalón, una palabra por paso: la serie de los números entra en el cuerpo.
Poner las imágenes en orden
Tres imágenes de una misma historia para ordenar, y luego contar: el relato se construye.
Las barras numéricas
Barras de longitudes crecientes: la cantidad se convierte en algo que se ve y se sopesa.
El juego de las rimas
Gato y zapato terminan igual: el oído se prepara para leer sin abrir ningún libro.
Verter con un embudo
Un embudo, una botella de cuello estrecho, y el agua que pasa si la mano se mantiene firme.
¿Cuántos hay?
Contar pequeñas colecciones de verdad desplazando cada objeto: una palabra, un gesto, nunca más.
Asociar la cifra y la cantidad
La cifra escrita se encuentra por fin con la cantidad que representa, ficha a ficha.
Dar palmadas en las sílabas de las palabras
Una palabra, unas palmadas: el niño oye que las palabras están hechas de trozos.
Clasificar las imágenes en familias
Los animales por un lado, las frutas por otro: el vocabulario se ordena en cajones.
Oler y reconocer los olores
Dos series de botecitos, y un sentido que casi nunca se ejercita: el olfato.
Trazar formas con plantilla
El lápiz sigue el borde de la forma: la mano aprende a detenerse donde toca.
Lo que se disuelve
La sal desaparece, la arena se queda en el fondo: tres vasos de agua y una pregunta real.
El imán y los objetos
Un imán, diez objetos de casa, dos montones: lo que se ve atraído y lo que se resiste.
Mezclar los colores en el agua
Azul y amarillo en dos vasos, y ante sus propios ojos aparece el verde que no existía.
Germinar una lenteja
Un tarro de cristal, algodón húmedo, tres lentejas secas: en ocho días, una planta de verdad.
Observar un bicho con lupa
Un caracol dentro de un tarro, una lupa, cinco minutos de mirada, y luego se le suelta.
Las partes de la planta
Una zanahoria con sus hojas, separada pieza a pieza sobre la mesa: la raíz, el tallo y la hoja.