Las barras numéricas
Barras de longitudes crecientes: la cantidad se convierte en algo que se ve y se sopesa.
Qué aporta la actividad
Hacer la cantidad VISIBLE y manipulable: cada número es una barra de una sola pieza, exactamente una unidad más larga que la anterior. El niño no cuenta objetos dispersos, sostiene el número entero en la mano, y ve que el cinco es más largo que el cuatro.
El material
- Cinco varillas de madera o tiras de cartón grueso, de longitudes 10, 20, 30, 40 y 50 cm
- Cada barra dividida en segmentos alternos de 10 cm, pintados de rojo y azul: la barra del 3 tiene tres segmentos
- Una alfombra grande, porque las barras alineadas ocupan espacio
Cómo hacerlo, paso a paso
- Coloque las barras en desorden sobre la alfombra, y construyan juntos la escalera: la más corta arriba, la más larga abajo, alineadas a la izquierda.
- Pase el dedo a lo largo de la barra del 1 diciendo « uno ». Luego la barra del 2, contando sus dos segmentos: « uno, dos, es el dos ».
- Haga lo mismo hasta el cinco, un dedo por segmento, sin saltarse nunca un segmento.
- Segundo tiempo: « tráeme el tres », « pon el dos a mi lado ». Háganlo muchas veces, mezclando las barras.
- Tercer tiempo, más adelante: enseñe una barra y pregunte «¿cuánto es?».
El papel del adulto
Este material se autocorrige: ponga la barra del 2 al final de la del 3, el resultado tiene exactamente la longitud de la barra del 5, y el niño lo comprueba sin usted. Cuente siempre TOCANDO cada segmento, nunca en el aire. No introduzca los números escritos hasta mucho más tarde: aquí se construye la cantidad, no el símbolo.
Seguridad
Varillas lijadas, sin astillas, con las puntas redondeadas. Se trabaja en el suelo, de rodillas o sentado, y las barras no se blanden: dígalo una vez, al principio.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo las tres primeras barras.
- Más difícil: llegar hasta diez barras, la escalera completa.
- Para continuar: colocar las cifras rugosas delante de cada barra, el día en que ambas se conocen.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 3-4 años.
Doblar servilletas
Hacer coincidir dos esquinas, y luego otras dos. Geometría que huele a detergente.
Ensartar cuentas
Acertar en un agujero de pocos milímetros con un cordón. Concentración garantizada.
Lavar la mesa
Una tarea doméstica de verdad, desde el principio hasta recoger. A los niños les encanta porque es útil.
Adivino el primer sonido
« Veo una cosa que empieza por mmm... » El primerísimo paso hacia la lectura.
Trasvasar con pinzas
Unas pinzas de cocina, un hueco vacío que llenar, y tres dedos trabajando en silencio.
El juego de los contrarios
Pesado y ligero, áspero y suave: palabras que se entienden con las manos antes de decirlas.
Abrochar y desabrochar
Una tira de tela con botones grandes, y el gesto paciente que lleva a vestirse solo.
Emparejar las texturas
Parejas de telas que se buscan solo con el tacto, con los ojos cerrados: el sentido del tacto que se afina.
Caminar sobre la línea
Una cinta en el suelo, y todo el cuerpo que aprende el equilibrio y la calma, paso a paso.
El juego del silencio
Hacer silencio juntos, escucharlo, y luego oír su nombre susurrado: el juego más tranquilo del mundo.
Uno para cada uno
Una nuez por cuenco, ni dos ni ninguna: la correspondencia uno a uno, la base de todo el cálculo.
Las cajas de los sonidos
Cajas cerradas que susurran o chasquean: encontrar las parejas solo de oído.
Enroscar tuercas en tornillos
Tornillos y tuercas de verdad, con tamaños que no hay que mezclar: el taller en la punta de los dedos.
De más claro a más oscuro
Siete tonos de un mismo color para poner en orden: el ojo aprende a ver con más finura.
Contar los escalones
Un número por escalón, una palabra por paso: la serie de los números entra en el cuerpo.
Poner las imágenes en orden
Tres imágenes de una misma historia para ordenar, y luego contar: el relato se construye.
El juego de las rimas
Gato y zapato terminan igual: el oído se prepara para leer sin abrir ningún libro.
Verter con un embudo
Un embudo, una botella de cuello estrecho, y el agua que pasa si la mano se mantiene firme.
¿Cuántos hay?
Contar pequeñas colecciones de verdad desplazando cada objeto: una palabra, un gesto, nunca más.