Las cajas de los sonidos
Cajas cerradas que susurran o chasquean: encontrar las parejas solo de oído.
Qué aporta la actividad
Aislar la escucha y afinar la discriminación de los sonidos, con parejas de cajas idénticas que hay que encontrar solo de oído. El control del error espera al final: se abren, y el contenido dice la verdad.
El material
- De seis a ocho cajitas opacas idénticas: por ejemplo huevos de sorpresa vacíos o botecitos de especias pintados
- Rellenarlas DE DOS EN DOS con el mismo contenido: arroz, alubias grandes, arena, una moneda, algodón (¡la pareja silenciosa!)
- Una pegatina discreta bajo una caja de cada pareja, para su control y el suyo
Cómo hacerlo, paso a paso
- Ponga tres cajas delante del niño, incluida una pareja.
- Agite una cerca de su oreja, despacio, con los ojos entornados. Vuelva a dejarla.
- Agite las demás una tras otra, y acerque las dos que suenan igual.
- Ábralas o dele la vuelta: mismo contenido, misma pegatina, era la pareja.
- Ofrézcale el juego, y añada parejas con el paso de los días, hasta seis u ocho cajas.
El papel del adulto
Agitar cerca de la oreja y entornar los ojos no es teatro: es mostrar cómo se aísla un sentido. No dictamine nunca « no, escucha mejor »: las pegatinas bajo las cajas dan el veredicto sin usted. La pareja silenciosa, algodón contra algodón, es la más difícil y la más divertida.
Seguridad
Cajas bien cerradas, pegadas si hace falta: el arroz y las alubias no tienen nada que hacer en una boca o una nariz. Compruebe el cierre antes de cada sesión.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: dos parejas muy contrastadas, arroz contra moneda grande.
- Más difícil: arroz contra sémola, sonidos parecidos; o clasificar de más suave a más fuerte.
- Para continuar: con los ojos vendados, reconocer los sonidos de la casa, la puerta, el agua, la cuchara.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 3-4 años.
Doblar servilletas
Hacer coincidir dos esquinas, y luego otras dos. Geometría que huele a detergente.
Ensartar cuentas
Acertar en un agujero de pocos milímetros con un cordón. Concentración garantizada.
Lavar la mesa
Una tarea doméstica de verdad, desde el principio hasta recoger. A los niños les encanta porque es útil.
Adivino el primer sonido
« Veo una cosa que empieza por mmm... » El primerísimo paso hacia la lectura.
Trasvasar con pinzas
Unas pinzas de cocina, un hueco vacío que llenar, y tres dedos trabajando en silencio.
El juego de los contrarios
Pesado y ligero, áspero y suave: palabras que se entienden con las manos antes de decirlas.
Abrochar y desabrochar
Una tira de tela con botones grandes, y el gesto paciente que lleva a vestirse solo.
Emparejar las texturas
Parejas de telas que se buscan solo con el tacto, con los ojos cerrados: el sentido del tacto que se afina.
Caminar sobre la línea
Una cinta en el suelo, y todo el cuerpo que aprende el equilibrio y la calma, paso a paso.
El juego del silencio
Hacer silencio juntos, escucharlo, y luego oír su nombre susurrado: el juego más tranquilo del mundo.
Uno para cada uno
Una nuez por cuenco, ni dos ni ninguna: la correspondencia uno a uno, la base de todo el cálculo.
Enroscar tuercas en tornillos
Tornillos y tuercas de verdad, con tamaños que no hay que mezclar: el taller en la punta de los dedos.