El juego de los contrarios
Pesado y ligero, áspero y suave: palabras que se entienden con las manos antes de decirlas.
Qué aporta la actividad
Unir una palabra abstracta a una sensación real y enriquecer el vocabulario por parejas de sentidos opuestos.
El material
- Tres parejas de objetos opuestos: una piedra y una pluma, un trozo de papel de lija y un algodón, una cuchara sacada de la nevera y otra dejada cerca del radiador
- Una bandeja
- Un pañuelo, si quiere jugar con los ojos cerrados
Cómo hacerlo, paso a paso
- Saque la primera pareja y ponga un objeto en cada mano del niño.
- Nombre en el momento exacto en que lo siente: « pesado », y luego « ligero ».
- Déjele sopesar, cambiar de mano, repetir cuanto quiera.
- Pase a la pareja siguiente, nunca más de tres parejas en la misma sesión.
- Al final póngalo todo en la bandeja y pídale que le dé lo pesado, y después lo suave.
El papel del adulto
La palabra debe llegar durante la sensación, no después. Y no explique qué es un contrario: a esta edad se entiende tocando, la definición no sirve de nada.
Seguridad
Nada ardiendo ni helado: la cuchara del radiador debe estar tibia, no caliente. Ningún objeto más pequeño que su boca, ningún borde cortante. El papel de lija debe ser de grano grueso, el fino raspa la piel fina.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: una sola pareja, muy contrastada, la piedra y la pluma.
- Más difícil: con los ojos cerrados, encontrar lo áspero solo al tacto.
- Para continuar: buscar por toda la casa un objeto suave, y luego uno áspero.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 3-4 años.
Doblar servilletas
Hacer coincidir dos esquinas, y luego otras dos. Geometría que huele a detergente.
Ensartar cuentas
Acertar en un agujero de pocos milímetros con un cordón. Concentración garantizada.
Lavar la mesa
Una tarea doméstica de verdad, desde el principio hasta recoger. A los niños les encanta porque es útil.
Adivino el primer sonido
« Veo una cosa que empieza por mmm... » El primerísimo paso hacia la lectura.
Trasvasar con pinzas
Unas pinzas de cocina, un hueco vacío que llenar, y tres dedos trabajando en silencio.