Las partes de la planta
Una zanahoria con sus hojas, separada pieza a pieza sobre la mesa: la raíz, el tallo y la hoja.
Las partes de la planta es una actividad Montessori para un niño de 3-4 años. Ámbito: Descubrir el mundo. Duración: 15-20 min.
Qué aporta la actividad
Nombrar las tres partes de una planta sobre un vegetal real, y fijar un vocabulario preciso con la lección en tres tiempos.
El material
- Una planta entera y lavada: una zanahoria con sus hojas, un rábano, o un puerro completo
- Una tabla de cortar
- Un cuchillo de punta redonda, sujeto por el adulto
- Tres etiquetas pequeñas si su hijo ya empieza a leer
Cómo hacerlo, paso a paso
- Coloque la planta entera sobre la tabla y mírenla juntos sin tocarla.
- Separe despacio las tres partes, alineándolas en el orden en que crecen: raíz abajo, tallo en medio, hojas arriba.
- Toque la raíz, diga una sola vez « la raíz », y deje que su hijo la toque también.
- Haga lo mismo con el tallo, y luego con las hojas.
- Segundo tiempo: « enséñame la raíz », « enséñame las hojas », sin orden fijo, varias veces.
- Tercer tiempo, otro día solamente: muestre una parte y pregunte « ¿qué es esto? ».
El papel del adulto
Pase al tercer tiempo solo si el segundo resulta fácil, o convertirá un descubrimiento en un examen. La lección en tres tiempos está hecha para que un niño nunca se equivoque delante de usted, ahí está todo su interés.
Seguridad
El cuchillo se queda en su mano, nunca en la suya, aunque tenga la punta redonda. Lave las verduras antes, y las manos después. Si su hijo quiere probar la zanahoria al final, córtela usted mismo en bastones adecuados, un trozo redondo entero presenta riesgo de atragantamiento.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo dos partes, la raíz y la hoja, sobre un rábano.
- Más difícil: añada la flor y el fruto con una planta que todavía los tenga.
- Para continuar: encuentren las tres partes en el huerto, o en las plantas de casa.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 3-4 años.
Doblar servilletas
Hacer coincidir dos esquinas, y luego otras dos. Geometría que huele a detergente.
Ensartar cuentas
Acertar en un agujero de pocos milímetros con un cordón. Concentración garantizada.
Lavar la mesa
Una tarea doméstica de verdad, desde el principio hasta recoger. A los niños les encanta porque es útil.
Adivino el primer sonido
« Veo una cosa que empieza por mmm... » El primerísimo paso hacia la lectura.
Trasvasar con pinzas
Unas pinzas de cocina, un hueco vacío que llenar, y tres dedos trabajando en silencio.
El juego de los contrarios
Pesado y ligero, áspero y suave: palabras que se entienden con las manos antes de decirlas.
Abrochar y desabrochar
Una tira de tela con botones grandes, y el gesto paciente que lleva a vestirse solo.
Emparejar las texturas
Parejas de telas que se buscan solo con el tacto, con los ojos cerrados: el sentido del tacto que se afina.
Caminar sobre la línea
Una cinta en el suelo, y todo el cuerpo que aprende el equilibrio y la calma, paso a paso.
El juego del silencio
Hacer silencio juntos, escucharlo, y luego oír su nombre susurrado: el juego más tranquilo del mundo.
Uno para cada uno
Una nuez por cuenco, ni dos ni ninguna: la correspondencia uno a uno, la base de todo el cálculo.
Las cajas de los sonidos
Cajas cerradas que susurran o chasquean: encontrar las parejas solo de oído.
Enroscar tuercas en tornillos
Tornillos y tuercas de verdad, con tamaños que no hay que mezclar: el taller en la punta de los dedos.
De más claro a más oscuro
Siete tonos de un mismo color para poner en orden: el ojo aprende a ver con más finura.
Contar los escalones
Un número por escalón, una palabra por paso: la serie de los números entra en el cuerpo.
Poner las imágenes en orden
Tres imágenes de una misma historia para ordenar, y luego contar: el relato se construye.
Las barras numéricas
Barras de longitudes crecientes: la cantidad se convierte en algo que se ve y se sopesa.
El juego de las rimas
Gato y zapato terminan igual: el oído se prepara para leer sin abrir ningún libro.
Verter con un embudo
Un embudo, una botella de cuello estrecho, y el agua que pasa si la mano se mantiene firme.
¿Cuántos hay?
Contar pequeñas colecciones de verdad desplazando cada objeto: una palabra, un gesto, nunca más.
Asociar la cifra y la cantidad
La cifra escrita se encuentra por fin con la cantidad que representa, ficha a ficha.
Dar palmadas en las sílabas de las palabras
Una palabra, unas palmadas: el niño oye que las palabras están hechas de trozos.
Clasificar las imágenes en familias
Los animales por un lado, las frutas por otro: el vocabulario se ordena en cajones.
Oler y reconocer los olores
Dos series de botecitos, y un sentido que casi nunca se ejercita: el olfato.
Trazar formas con plantilla
El lápiz sigue el borde de la forma: la mano aprende a detenerse donde toca.
Lo que se disuelve
La sal desaparece, la arena se queda en el fondo: tres vasos de agua y una pregunta real.
El imán y los objetos
Un imán, diez objetos de casa, dos montones: lo que se ve atraído y lo que se resiste.
Mezclar los colores en el agua
Azul y amarillo en dos vasos, y ante sus propios ojos aparece el verde que no existía.
Germinar una lenteja
Un tarro de cristal, algodón húmedo, tres lentejas secas: en ocho días, una planta de verdad.
Observar un bicho con lupa
Un caracol dentro de un tarro, una lupa, cinco minutos de mirada, y luego se le suelta.
Tierra, aire, agua
El pez en el agua, el pájaro en el aire, el caballo en la tierra: cada animal tiene su mundo.