Poner las imágenes en orden
Tres imágenes de una misma historia para ordenar, y luego contar: el relato se construye.
Qué aporta la actividad
Construir la cronología y el relato: comprender que una sucesión de acontecimientos tiene un antes, un durante y un después, y luego ponerle palabras. Es la estructura misma del lenguaje narrado, la que sostendrá más adelante la lectura y la escritura.
El material
- Tres o cuatro imágenes de una secuencia sencilla y vivida: la semilla, el brote, la flor; o lavarse las manos en tres pasos
- Imágenes del mismo estilo y del mismo formato, sin texto
- Una alfombra para alinearlas de izquierda a derecha, en el sentido de la lectura
Cómo hacerlo, paso a paso
- Extienda las imágenes en desorden delante del niño.
- Coja la del principio, colóquela a la izquierda de la alfombra, diciendo simplemente « primero ».
- Busque la siguiente en voz baja, colóquela a la derecha de la primera, « luego », y por último la última, « al final ».
- Mezcle las imágenes y déjele rehacer la fila a su vez, sin intervenir.
- Cuando la fila esté colocada, pídale que cuente la historia: pone el dedo sobre cada imagen y dice lo que pasa.
El papel del adulto
El orden lógico no es evidente a esta edad, y una fila invertida no es un error: pídale que cuente su fila, y a menudo es contando cuando él mismo cambiará una imagen de sitio. Siempre de izquierda a derecha, sin explicarlo nunca: el sentido de la lectura se instala con la costumbre, no con la lección.
Seguridad
Sin ningún riesgo. Elija secuencias suaves y familiares, nunca imágenes que cuenten una caída, una herida o una separación.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo dos imágenes, antes y después, muy contrastadas.
- Más difícil: cinco imágenes, o una secuencia sin relación evidente que hay que justificar.
- Para continuar: fotografiar una de sus actividades en tres momentos y ordenar SUS propias fotos.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 3-4 años.
Doblar servilletas
Hacer coincidir dos esquinas, y luego otras dos. Geometría que huele a detergente.
Ensartar cuentas
Acertar en un agujero de pocos milímetros con un cordón. Concentración garantizada.
Lavar la mesa
Una tarea doméstica de verdad, desde el principio hasta recoger. A los niños les encanta porque es útil.
Adivino el primer sonido
« Veo una cosa que empieza por mmm... » El primerísimo paso hacia la lectura.
Trasvasar con pinzas
Unas pinzas de cocina, un hueco vacío que llenar, y tres dedos trabajando en silencio.
El juego de los contrarios
Pesado y ligero, áspero y suave: palabras que se entienden con las manos antes de decirlas.
Abrochar y desabrochar
Una tira de tela con botones grandes, y el gesto paciente que lleva a vestirse solo.
Emparejar las texturas
Parejas de telas que se buscan solo con el tacto, con los ojos cerrados: el sentido del tacto que se afina.
Caminar sobre la línea
Una cinta en el suelo, y todo el cuerpo que aprende el equilibrio y la calma, paso a paso.
El juego del silencio
Hacer silencio juntos, escucharlo, y luego oír su nombre susurrado: el juego más tranquilo del mundo.
Uno para cada uno
Una nuez por cuenco, ni dos ni ninguna: la correspondencia uno a uno, la base de todo el cálculo.
Las cajas de los sonidos
Cajas cerradas que susurran o chasquean: encontrar las parejas solo de oído.
Enroscar tuercas en tornillos
Tornillos y tuercas de verdad, con tamaños que no hay que mezclar: el taller en la punta de los dedos.
De más claro a más oscuro
Siete tonos de un mismo color para poner en orden: el ojo aprende a ver con más finura.
Contar los escalones
Un número por escalón, una palabra por paso: la serie de los números entra en el cuerpo.
Las barras numéricas
Barras de longitudes crecientes: la cantidad se convierte en algo que se ve y se sopesa.
El juego de las rimas
Gato y zapato terminan igual: el oído se prepara para leer sin abrir ningún libro.
Verter con un embudo
Un embudo, una botella de cuello estrecho, y el agua que pasa si la mano se mantiene firme.
¿Cuántos hay?
Contar pequeñas colecciones de verdad desplazando cada objeto: una palabra, un gesto, nunca más.