El juego del silencio
Hacer silencio juntos, escucharlo, y luego oír su nombre susurrado: el juego más tranquilo del mundo.
Qué aporta la actividad
Afinar la escucha y descubrir el control del propio cuerpo mediante la inmovilidad voluntaria. El silencio no es un castigo ni una orden: es algo que se fabrica juntos y que se escucha, como una materia rara.
El material
- Ningún material: un rincón tranquilo de la casa, una alfombra o dos cojines
- Si quiere, una tarjetita boca abajo con la palabra « silencio » dibujada, que se le da la vuelta para empezar
- Un momento en que la casa ya esté tranquila, nunca un momento de excitación
Cómo hacerlo, paso a paso
- Siéntense uno frente al otro, cómodamente, y diga en voz baja: « Vamos a hacer silencio, y lo vamos a escuchar. »
- Cierren los ojos juntos. Quédense inmóviles, de verdad inmóviles, con las manos quietas.
- Escuchen: la nevera, un pájaro, un coche lejano, la propia respiración. No nombren nada mientras dure, cada uno escucha para sí.
- Después de uno o dos minutos, susurre su nombre, lo más bajito posible: es la señal, abre los ojos y viene hacia usted sin hacer ruido.
- Solo después, pregúntele qué ha oído, y diga usted lo que ha oído.
El papel del adulto
El juego solo funciona si usted juega de verdad: un adulto que vigila con el rabillo del ojo no está inmóvil. Empiece muy corto, treinta segundos bastan, y alargue con los días. Si el niño se mueve o se ríe, no es un fracaso, es que el momento estaba mal elegido: se vuelve a intentar otro día, nunca se regaña.
Seguridad
Ningún riesgo particular. Vele solo por que el juego siga siendo un placer libremente aceptado: el silencio impuesto o usado para calmar un enfado perdería todo su sentido y su atractivo.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: escuchar con los ojos abiertos, una mano en la tripa para sentir la respiración.
- Más difícil: acercarse al susurro atravesando la habitación sin hacer crujir el suelo.
- Para continuar: caminar sobre la línea en silencio absoluto, con una campanilla en la mano.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 3-4 años.
Doblar servilletas
Hacer coincidir dos esquinas, y luego otras dos. Geometría que huele a detergente.
Ensartar cuentas
Acertar en un agujero de pocos milímetros con un cordón. Concentración garantizada.
Lavar la mesa
Una tarea doméstica de verdad, desde el principio hasta recoger. A los niños les encanta porque es útil.
Adivino el primer sonido
« Veo una cosa que empieza por mmm... » El primerísimo paso hacia la lectura.
Trasvasar con pinzas
Unas pinzas de cocina, un hueco vacío que llenar, y tres dedos trabajando en silencio.
El juego de los contrarios
Pesado y ligero, áspero y suave: palabras que se entienden con las manos antes de decirlas.
Abrochar y desabrochar
Una tira de tela con botones grandes, y el gesto paciente que lleva a vestirse solo.
Emparejar las texturas
Parejas de telas que se buscan solo con el tacto, con los ojos cerrados: el sentido del tacto que se afina.
Caminar sobre la línea
Una cinta en el suelo, y todo el cuerpo que aprende el equilibrio y la calma, paso a paso.
Uno para cada uno
Una nuez por cuenco, ni dos ni ninguna: la correspondencia uno a uno, la base de todo el cálculo.
Las cajas de los sonidos
Cajas cerradas que susurran o chasquean: encontrar las parejas solo de oído.
Enroscar tuercas en tornillos
Tornillos y tuercas de verdad, con tamaños que no hay que mezclar: el taller en la punta de los dedos.