Hacer rodar una pelota
Una pelota que va, rueda y vuelve: el primer intercambio entre dos, sin decir una palabra.
Qué aporta la actividad
Coordinar la mirada y el gesto para enviar un objeto hacia otra persona, y descubrir el turno: yo envío, tú envías, yo espero. Es la primera conversación, hecha de gestos antes que de palabras.
El material
- Una pelota bastante grande y blanda, que ruede recto sin botar
- Un pasillo o un espacio despejado, o un canalón de cartón para guiarla
- Dos personas sentadas una frente a otra, con las piernas abiertas
Cómo hacerlo, paso a paso
- Siéntese frente a él, a un metro, con las piernas abiertas formando un pasillo.
- Empuje la pelota hacia él con las dos manos, despacio, mirándola partir.
- Espere, sin pedir nada: cuando llegue, él la coge.
- Siga esperando: tarde o temprano la devolverá, quizá con torpeza.
- Continúen mientras dure el placer, alejando poco a poco la distancia.
El papel del adulto
La espera es la pedagogía: no reclame la pelota, no tienda las manos insistiendo. El turno se aprende en el silencio de las pausas. Una pelota que sale torcida no hay que corregirla, es un envío igualmente válido, y el gesto se ajusta solo en unos días.
Seguridad
Una pelota demasiado grande para la boca, sin piezas sueltas. Se juega en el suelo, sentados, nunca de pie con una pelota rodando bajo los pies.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: hacer rodar la pelota por un canalón inclinado, sin compañero.
- Más difícil: apuntar a una cesta en el suelo, o hacerla rodar entre dos cojines.
- Para continuar: enviar otros objetos que ruedan, un cilindro, una naranja.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 18 meses-2 años.
Trasvasar con cuchara
Dos cuencos, una cuchara, unos garbanzos: la primera gran obra de la autonomía.
Las pinzas de la ropa en la cesta
Pinzar, enganchar, soltar: tres dedos que trabajan para la escritura del futuro.
La bolsa misteriosa
Reconocer un objeto solo con tocarlo, sin verlo. Un pequeño truco de magia del tacto.
Regar una planta
Una responsabilidad de verdad, al alcance de un niño de dieciocho meses.
La cesta de los objetos reales
Cinco objetos de casa en una cesta, y una palabra justa puesta sobre cada uno.
Los aros en el palo
Apuntar, deslizar, soltar: el primer gesto de precisión, con un buen ruido al final.
La cesta de los tesoros
Una cesta de objetos reales para explorar libremente, con las manos y la boca: el primerísimo descubrimiento sensorial.
Abrir y cerrar cajas
Cajas y frascos de todo tipo, para abrir y volver a cerrar: cada tapa exige un gesto distinto.
La hucha de fichas
Meter fichas grandes por la ranura de una caja, una a una, y volver a abrirla para encontrarlas: un clásico que fascina.
Leer un libro de imágenes realistas
Un libro de fotos reales y un adulto totalmente disponible: las palabras entran sentadas en su regazo.
Poner la ropa en el cesto
Los calcetines al cesto, cada noche: la primera responsabilidad de verdad, a su altura.
El primer encaje
Un puzle de una sola pieza redonda con un botón grande: el círculo entra, o no entra.
Transportar su silla
Llevar su sillita con las dos manos y dejarla sin ruido: todo el cuerpo aprende a controlarse.
La caja de permanencia
La pelota desaparece en el agujero... y reaparece en el cajón: el misterio de los objetos que vuelven.
Cantar canciones con gestos
Las mismas canciones, los mismos gestos, todos los días: la música que instala las palabras.
Apilar cubos
Poner un cubo sobre otro, soltar sin tirarlo todo: la mano aprende la suavidad.
Llevar una bandeja
Una bandeja a dos manos, un trayecto corto y un vaso que no debe caerse: el gran gesto de la autonomía.
Desenrollar su alfombra
Desenrollar una alfombrita, trabajar sobre ella, y enrollarla y guardarla: el marco de todo lo demás.
Los cilindros de encaje
Cilindros de tamaños distintos, un solo hueco posible para cada uno: la madera no miente.
Señalar las partes del cuerpo
¿Dónde está tu nariz, dónde está tu codo? Las palabras del cuerpo entran por el dedo que toca.
Beber solo en un vaso
Un vaso de verdad, con un poco de agua en el fondo, y el orgullo de beber como los mayores.
Imitar los sonidos de los animales
La vaca hace muu, el gato hace miau: las primeras palabras suelen empezar por ahí.
Los instrumentos para agitar
Un cascabel, unas maracas, un pandero: descubrir que un gesto produce un sonido.
Abrir una cremallera
Pinzar el tirador y tirar de un golpe firme: un gesto que abre abrigos y estuches.