Regar una planta
Una responsabilidad de verdad, al alcance de un niño de dieciocho meses.
Qué aporta la actividad
Cuidar de algo vivo, y descubrir que un gesto repetido tiene efecto con el tiempo.
El material
- Una regadera muy pequeña o una jarrita de medio vaso
- Una planta resistente y no tóxica, a su altura
- Una esponja al lado
Cómo hacerlo, paso a paso
- Llene la regadera hasta la mitad con él.
- Enséñele a verter despacio al pie de la planta, no sobre las hojas.
- Déjele verter. Cuando se desborde, señale la esponja: secar forma parte de la actividad.
- Guarden juntos la regadera en su sitio.
El papel del adulto
Conviértalo en una cita: la misma planta, el mismo día de la semana. La constancia vale más que la destreza.
Seguridad
Compruebe que la planta no es tóxica: descarte sobre todo la difenbaquia, el ficus, el filodendro y la flor de Pascua. Seque el suelo enseguida, las baldosas mojadas resbalan.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: un pulverizador, más sencillo de dosificar.
- Más difícil: dos plantas, con un orden que respetar.
- Para continuar: sembrar tres lentejas en algodón y regarlas cada día.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 18 meses-2 años.
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