Llevar una bandeja
Una bandeja a dos manos, un trayecto corto y un vaso que no debe caerse: el gran gesto de la autonomía.
Qué aporta la actividad
Coordinar el caminar y las manos alrededor de un objeto que exige mantener la horizontal. La bandeja es el gesto fundador de toda la vida práctica: es el que más adelante le permitirá ir a buscar SU actividad y devolverla, solo.
El material
- Una bandeja pequeña con borde, ligera, del ancho de sus hombros
- Al principio nada encima, luego un objeto estable e irrompible, después un vaso pequeño medio lleno
- Un trayecto corto y despejado, de una mesa a otra
Cómo hacerlo, paso a paso
- Enséñele el agarre: una mano a cada lado de la bandeja, los pulgares encima, la bandeja delante del cuerpo a la altura del vientre.
- Camine despacio unos pasos, mirando hacia delante y no la bandeja, y luego déjela con las dos manos.
- Déle la bandeja vacía y déjele repetir el trayecto.
- Cuando el trayecto en vacío sea seguro, ponga un objeto encima, y más tarde un vaso medio lleno.
- La bandeja se guarda siempre en su sitio: es ahí donde se cogerá la próxima vez.
El papel del adulto
No camine con las manos extendidas sobre la bandeja, listo para atraparla: su inquietud se transmite y desequilibra más de lo que protege. El vaso medio lleno es el control del error, el agua que sube hasta el borde se ve. Empiece con la bandeja vacía todo el tiempo que haga falta.
Seguridad
Nada caliente, nada de cristal fino, nada pesado al principio. Un trayecto sin escalones ni alfombras que resbalen. No se lleva una bandeja por una escalera hasta pasados varios años.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: la bandeja vacía en un trayecto de un metro.
- Más difícil: un vaso casi lleno, o un trayecto con una curva.
- Para continuar: traer su propia bandeja de actividad desde la estantería, el verdadero ciclo Montessori.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 18 meses-2 años.
Trasvasar con cuchara
Dos cuencos, una cuchara, unos garbanzos: la primera gran obra de la autonomía.
Las pinzas de la ropa en la cesta
Pinzar, enganchar, soltar: tres dedos que trabajan para la escritura del futuro.
La bolsa misteriosa
Reconocer un objeto solo con tocarlo, sin verlo. Un pequeño truco de magia del tacto.
Regar una planta
Una responsabilidad de verdad, al alcance de un niño de dieciocho meses.
La cesta de los objetos reales
Cinco objetos de casa en una cesta, y una palabra justa puesta sobre cada uno.
Los aros en el palo
Apuntar, deslizar, soltar: el primer gesto de precisión, con un buen ruido al final.
La cesta de los tesoros
Una cesta de objetos reales para explorar libremente, con las manos y la boca: el primerísimo descubrimiento sensorial.
Abrir y cerrar cajas
Cajas y frascos de todo tipo, para abrir y volver a cerrar: cada tapa exige un gesto distinto.
La hucha de fichas
Meter fichas grandes por la ranura de una caja, una a una, y volver a abrirla para encontrarlas: un clásico que fascina.
Leer un libro de imágenes realistas
Un libro de fotos reales y un adulto totalmente disponible: las palabras entran sentadas en su regazo.
Poner la ropa en el cesto
Los calcetines al cesto, cada noche: la primera responsabilidad de verdad, a su altura.
El primer encaje
Un puzle de una sola pieza redonda con un botón grande: el círculo entra, o no entra.
Transportar su silla
Llevar su sillita con las dos manos y dejarla sin ruido: todo el cuerpo aprende a controlarse.
La caja de permanencia
La pelota desaparece en el agujero... y reaparece en el cajón: el misterio de los objetos que vuelven.
Cantar canciones con gestos
Las mismas canciones, los mismos gestos, todos los días: la música que instala las palabras.
Apilar cubos
Poner un cubo sobre otro, soltar sin tirarlo todo: la mano aprende la suavidad.
Desenrollar su alfombra
Desenrollar una alfombrita, trabajar sobre ella, y enrollarla y guardarla: el marco de todo lo demás.
Los cilindros de encaje
Cilindros de tamaños distintos, un solo hueco posible para cada uno: la madera no miente.
Señalar las partes del cuerpo
¿Dónde está tu nariz, dónde está tu codo? Las palabras del cuerpo entran por el dedo que toca.