Abrir y cerrar cajas
Cajas y frascos de todo tipo, para abrir y volver a cerrar: cada tapa exige un gesto distinto.
Qué aporta la actividad
Ejercitar la rotación de la muñeca y la coordinación de las dos manos, ya que cada cierre exige su propio gesto: levantar, girar, encajar. El control del error está en el objeto: una tapa mal puesta no se sostiene, una tapa cambiada no encaja.
El material
- Tres a cinco recipientes vacíos y limpios, cada uno con un cierre distinto: una caja de tapa suelta, un bote de rosca, una caja con bisagra, un estuche de solapa
- Tamaños fáciles de sujetar con las dos manos de un niño
- Una cesta para presentarlos juntos
Cómo hacerlo, paso a paso
- Ponga la cesta delante de su hijo y saque las cajas una a una, cerradas.
- Coja una, ábrala muy despacio mostrando bien el gesto, y vuelva a cerrarla igual de despacio.
- Empuje la cesta hacia él y déjele elegir su caja.
- Déjele buscar: girar cuando habría que levantar forma parte del aprendizaje, la caja se lo dirá.
- Cuando todo esté cerrado, las cajas vuelven a la cesta: el final forma parte de la actividad.
El papel del adulto
Enseñe una sola caja, no todas: es su exploración. Si una tapa se resiste, espere a que se la tienda antes de intervenir: pedir ayuda también es un aprendizaje. No arregle discretamente una tapa mal cerrada, lo descubrirá al volver a coger la caja.
Seguridad
Nada de bisagras que pellizquen fuerte, ninguna tapa de cristal, ninguna caja que haya contenido productos de limpieza. Si una tapa es lo bastante pequeña para entrar en la boca, guarde esa caja para más adelante.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: una sola caja con la tapa simplemente puesta encima.
- Más difícil: mezclar las tapas de dos botes de tamaños parecidos, para volver a emparejarlas.
- Para continuar: meter un objeto pequeño en una caja antes de cerrarla, por el placer de volver a encontrarlo.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 18 meses-2 años.
Trasvasar con cuchara
Dos cuencos, una cuchara, unos garbanzos: la primera gran obra de la autonomía.
Las pinzas de la ropa en la cesta
Pinzar, enganchar, soltar: tres dedos que trabajan para la escritura del futuro.
La bolsa misteriosa
Reconocer un objeto solo con tocarlo, sin verlo. Un pequeño truco de magia del tacto.
Regar una planta
Una responsabilidad de verdad, al alcance de un niño de dieciocho meses.
La cesta de los objetos reales
Cinco objetos de casa en una cesta, y una palabra justa puesta sobre cada uno.
Los aros en el palo
Apuntar, deslizar, soltar: el primer gesto de precisión, con un buen ruido al final.
La cesta de los tesoros
Una cesta de objetos reales para explorar libremente, con las manos y la boca: el primerísimo descubrimiento sensorial.
La hucha de fichas
Meter fichas grandes por la ranura de una caja, una a una, y volver a abrirla para encontrarlas: un clásico que fascina.
Leer un libro de imágenes realistas
Un libro de fotos reales y un adulto totalmente disponible: las palabras entran sentadas en su regazo.
Poner la ropa en el cesto
Los calcetines al cesto, cada noche: la primera responsabilidad de verdad, a su altura.
El primer encaje
Un puzle de una sola pieza redonda con un botón grande: el círculo entra, o no entra.