Trasvasar con cuchara
Dos cuencos, una cuchara, unos garbanzos: la primera gran obra de la autonomía.
Qué aporta la actividad
Coordinar la mano y el ojo, dosificar el gesto, y descubrir que un recipiente se vacía mientras el otro se llena.
El material
- Una bandeja con borde (la del desayuno sirve perfectamente)
- Dos cuencos iguales, más bien pesados y bajos
- Una cuchara sopera
- Un puñado de garbanzos o de pasta grande seca
Cómo hacerlo, paso a paso
- Coloque la bandeja delante del niño, los cuencos juntos, el lleno a la izquierda si es diestro.
- Sin decir nada, coja la cuchara, llénela, pásela por encima del segundo cuenco y vierta. Repítalo una vez, despacio.
- Deje la cuchara y acerque la bandeja hacia él con suavidad.
- Déjele hacer, aunque se le caiga algo. Para eso está la bandeja.
- Cuando el cuenco esté vacío, enséñele que se puede empezar de nuevo al revés.
El papel del adulto
Primero enseñe, luego hable. Sus palabras durante la demostración llevan su mirada a la boca en lugar de a las manos. Una vez que ha empezado, su único trabajo es no intervenir.
Seguridad
Los garbanzos secos entran en la boca y en la nariz. Quédese al lado durante toda la actividad y guarde el material en alto después. Con un niño que aún se lo lleva todo a la boca, sustituya las semillas por tapones de corcho grandes.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: agua y una cuchara grande, en el fregadero.
- Más difícil: lentejas, o una cuchara más pequeña.
- Al cabo de unas semanas: dos jarras y agua, sin cuchara.
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