La cesta de los tesoros
Una cesta de objetos reales para explorar libremente, con las manos y la boca: el primerísimo descubrimiento sensorial.
Qué aporta la actividad
Alimentar la exploración sensorial libre a la edad en que el niño descubre el mundo por el tacto, el peso y la materia. Cada objeto es real y distinto de los demás: es el niño quien elige, coge, compara, sin ninguna consigna.
El material
- Una cesta baja y estable, de mimbre o de tela rígida, que el niño abra solo
- Seis a ocho objetos cotidianos, seguros y de materiales variados: una cuchara de madera, una anilla de cortina, una piña limpia, un pequeño batidor, una concha gruesa, un trapo de algodón
- Solo materiales naturales: madera, metal, tela, nada de plástico
Cómo hacerlo, paso a paso
- Ponga la cesta en el suelo, al alcance de su hijo sentado, y siéntese usted un poco apartado.
- No enseñe nada: esta cesta no tiene instrucciones. Déjele coger lo que le atraiga.
- Observe sin comentar: se lo lleva a la boca, golpea, pasa de una mano a otra, lo deja caer. Todo eso es el trabajo.
- Cuando un objeto deja de interesarle, lo suelta y coge otro: es su ritmo, no el de usted.
- Cuando se aparta de la cesta, la actividad ha terminado: guarde los objetos dentro, con él si quiere ayudar.
El papel del adulto
Su papel es el más difícil que existe: no hacer nada. Nada de « mira, esto es la cuchara », ninguna demostración. La exploración ES el objetivo, no hay nada que lograr y por tanto nada que corregir. Renueve uno o dos objetos cada semana para reavivar el interés, nunca toda la cesta de golpe.
Seguridad
Todos los objetos deben ser demasiado grandes para tragarlos, sin bordes cortantes, sin astillas ni piezas pequeñas que se desprendan. A esta edad el niño se lo lleva todo a la boca, es normal y está previsto: elija cada objeto pensando en ello, y quédese en la habitación.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo tres o cuatro objetos, muy contrastados.
- Más difícil: una cesta temática, toda de metal o toda de madera, para afinar la comparación.
- Para continuar: hacia los 2 años, nombrar los objetos de la cesta, una lección en tres tiempos suave.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 18 meses-2 años.
Trasvasar con cuchara
Dos cuencos, una cuchara, unos garbanzos: la primera gran obra de la autonomía.
Las pinzas de la ropa en la cesta
Pinzar, enganchar, soltar: tres dedos que trabajan para la escritura del futuro.
La bolsa misteriosa
Reconocer un objeto solo con tocarlo, sin verlo. Un pequeño truco de magia del tacto.
Regar una planta
Una responsabilidad de verdad, al alcance de un niño de dieciocho meses.
La cesta de los objetos reales
Cinco objetos de casa en una cesta, y una palabra justa puesta sobre cada uno.
Los aros en el palo
Apuntar, deslizar, soltar: el primer gesto de precisión, con un buen ruido al final.
Abrir y cerrar cajas
Cajas y frascos de todo tipo, para abrir y volver a cerrar: cada tapa exige un gesto distinto.
La hucha de fichas
Meter fichas grandes por la ranura de una caja, una a una, y volver a abrirla para encontrarlas: un clásico que fascina.
Leer un libro de imágenes realistas
Un libro de fotos reales y un adulto totalmente disponible: las palabras entran sentadas en su regazo.
Poner la ropa en el cesto
Los calcetines al cesto, cada noche: la primera responsabilidad de verdad, a su altura.
El primer encaje
Un puzle de una sola pieza redonda con un botón grande: el círculo entra, o no entra.