Los cilindros de encaje
Cilindros de tamaños distintos, un solo hueco posible para cada uno: la madera no miente.
Qué aporta la actividad
Discriminar visualmente tamaños graduados y afinar la pinza de tres dedos con el botón. El control del error es total y silencioso: al final, si un cilindro está mal colocado, queda uno que no cabe en ningún sitio.
El material
- Un bloque de cilindros con botón, de tres a cinco huecos, en madera
- Tamaños claramente distintos para empezar, sin diferencias sutiles
- Una alfombrita, y el bloque colocado bien recto delante del niño
Cómo hacerlo, paso a paso
- Coloque el bloque delante de él, con todos los cilindros en su sitio.
- Sujete un cilindro por su botón, con tres dedos, sáquelo despacio y déjelo delante del bloque.
- Sáquelos todos, uno a uno, en orden, y alinéelos delante de sus huecos.
- Vuelva a poner uno o dos, muy despacio, y luego acerque el bloque hacia él.
- Déjele hacerlo, incluso equivocarse: el último cilindro dirá la verdad.
El papel del adulto
No diga nunca « no, ese no »: todo el interés del material está en que se corrige solo. El niño que se atasca al final retira cilindros y vuelve a empezar, eso es exactamente el trabajo. La pinza de tres dedos con el botón no es un detalle decorativo: es la pinza que sujetará el lápiz dentro de tres años.
Seguridad
Compruebe que los botones están bien fijados y que los cilindros son demasiado grandes para la boca. Madera lisa, sin astillas.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo dos cilindros, muy distintos, los demás quedan en su sitio.
- Más difícil: el bloque completo, o dos bloques mezclados.
- Para continuar: la torre de mayor a menor, hacia los 3 años.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 18 meses-2 años.
Trasvasar con cuchara
Dos cuencos, una cuchara, unos garbanzos: la primera gran obra de la autonomía.
Las pinzas de la ropa en la cesta
Pinzar, enganchar, soltar: tres dedos que trabajan para la escritura del futuro.
La bolsa misteriosa
Reconocer un objeto solo con tocarlo, sin verlo. Un pequeño truco de magia del tacto.
Regar una planta
Una responsabilidad de verdad, al alcance de un niño de dieciocho meses.
La cesta de los objetos reales
Cinco objetos de casa en una cesta, y una palabra justa puesta sobre cada uno.
Los aros en el palo
Apuntar, deslizar, soltar: el primer gesto de precisión, con un buen ruido al final.
La cesta de los tesoros
Una cesta de objetos reales para explorar libremente, con las manos y la boca: el primerísimo descubrimiento sensorial.
Abrir y cerrar cajas
Cajas y frascos de todo tipo, para abrir y volver a cerrar: cada tapa exige un gesto distinto.
La hucha de fichas
Meter fichas grandes por la ranura de una caja, una a una, y volver a abrirla para encontrarlas: un clásico que fascina.
Leer un libro de imágenes realistas
Un libro de fotos reales y un adulto totalmente disponible: las palabras entran sentadas en su regazo.
Poner la ropa en el cesto
Los calcetines al cesto, cada noche: la primera responsabilidad de verdad, a su altura.
El primer encaje
Un puzle de una sola pieza redonda con un botón grande: el círculo entra, o no entra.
Transportar su silla
Llevar su sillita con las dos manos y dejarla sin ruido: todo el cuerpo aprende a controlarse.
La caja de permanencia
La pelota desaparece en el agujero... y reaparece en el cajón: el misterio de los objetos que vuelven.
Cantar canciones con gestos
Las mismas canciones, los mismos gestos, todos los días: la música que instala las palabras.
Apilar cubos
Poner un cubo sobre otro, soltar sin tirarlo todo: la mano aprende la suavidad.
Llevar una bandeja
Una bandeja a dos manos, un trayecto corto y un vaso que no debe caerse: el gran gesto de la autonomía.
Desenrollar su alfombra
Desenrollar una alfombrita, trabajar sobre ella, y enrollarla y guardarla: el marco de todo lo demás.
Señalar las partes del cuerpo
¿Dónde está tu nariz, dónde está tu codo? Las palabras del cuerpo entran por el dedo que toca.