Señalar las partes del cuerpo
¿Dónde está tu nariz, dónde está tu codo? Las palabras del cuerpo entran por el dedo que toca.
Qué aporta la actividad
Instalar el vocabulario del cuerpo mediante la lección en tres tiempos, con el material más disponible que existe: él mismo. Tocar mientras se nombra ancla la palabra en la sensación, mucho más sólidamente que una imagen.
El material
- Ningún material: su hijo, usted, y quizá un espejo
- Una muñeca o un peluche si quiere variar más adelante
- Un momento tranquilo, sobre las rodillas o sentados cara a cara
Cómo hacerlo, paso a paso
- Primer tiempo, usted nombra tocando: ponga su dedo sobre la nariz, « la nariz ». Luego « la mano ». Luego « el pie ». Tres palabras, no más.
- Deje un momento de silencio entre cada palabra, sin comentar.
- Segundo tiempo, usted pregunta: « enséñame la nariz », « ¿dónde está la mano? ». Es el tiempo más largo, juegue a esto a menudo.
- Tercer tiempo, si habla y está seguro: toque su pie y pregunte « ¿qué es esto? ».
- Añada palabras nuevas semana tras semana, de tres en tres: el codo, la rodilla, la barbilla.
El papel del adulto
La tentación es encadenar diez palabras seguidas: tres bastan, y esas se quedarán. El segundo tiempo, « enséñame », es el que instala de verdad la palabra, sin exigir que la pronuncie. Si se equivoca en el tercer tiempo, no corrija: vuelva simplemente al segundo tiempo otro día.
Seguridad
Ningún riesgo. El juego se mantiene ligero y respetuoso con el cuerpo del niño: se nombran las partes visibles, y se para en cuanto pierde el interés.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo dos palabras, muy alejadas, la nariz y el pie.
- Más difícil: palabras más finas, la muñeca, el tobillo, la ceja.
- Para continuar: nombrar las mismas partes en una muñeca, y después en usted.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 18 meses-2 años.
Trasvasar con cuchara
Dos cuencos, una cuchara, unos garbanzos: la primera gran obra de la autonomía.
Las pinzas de la ropa en la cesta
Pinzar, enganchar, soltar: tres dedos que trabajan para la escritura del futuro.
La bolsa misteriosa
Reconocer un objeto solo con tocarlo, sin verlo. Un pequeño truco de magia del tacto.
Regar una planta
Una responsabilidad de verdad, al alcance de un niño de dieciocho meses.
La cesta de los objetos reales
Cinco objetos de casa en una cesta, y una palabra justa puesta sobre cada uno.
Los aros en el palo
Apuntar, deslizar, soltar: el primer gesto de precisión, con un buen ruido al final.
La cesta de los tesoros
Una cesta de objetos reales para explorar libremente, con las manos y la boca: el primerísimo descubrimiento sensorial.
Abrir y cerrar cajas
Cajas y frascos de todo tipo, para abrir y volver a cerrar: cada tapa exige un gesto distinto.
La hucha de fichas
Meter fichas grandes por la ranura de una caja, una a una, y volver a abrirla para encontrarlas: un clásico que fascina.
Leer un libro de imágenes realistas
Un libro de fotos reales y un adulto totalmente disponible: las palabras entran sentadas en su regazo.
Poner la ropa en el cesto
Los calcetines al cesto, cada noche: la primera responsabilidad de verdad, a su altura.
El primer encaje
Un puzle de una sola pieza redonda con un botón grande: el círculo entra, o no entra.
Transportar su silla
Llevar su sillita con las dos manos y dejarla sin ruido: todo el cuerpo aprende a controlarse.
La caja de permanencia
La pelota desaparece en el agujero... y reaparece en el cajón: el misterio de los objetos que vuelven.
Cantar canciones con gestos
Las mismas canciones, los mismos gestos, todos los días: la música que instala las palabras.
Apilar cubos
Poner un cubo sobre otro, soltar sin tirarlo todo: la mano aprende la suavidad.
Llevar una bandeja
Una bandeja a dos manos, un trayecto corto y un vaso que no debe caerse: el gran gesto de la autonomía.
Desenrollar su alfombra
Desenrollar una alfombrita, trabajar sobre ella, y enrollarla y guardarla: el marco de todo lo demás.
Los cilindros de encaje
Cilindros de tamaños distintos, un solo hueco posible para cada uno: la madera no miente.