Trenzar tres tiras
Tres cintas que pasan una sobre otra, siempre en el mismo orden.
Qué aporta la actividad
Cruzar tres tiras siguiendo una regularidad: la tira del lado pasa por encima de la del medio, a la derecha y después a la izquierda, sin parar. Las dos manos hacen cosas distintas a la vez, y la trenza que se alarga muestra en cada cruce si se ha respetado la regla.
El material
- Tres cintas anchas de colores bien diferentes, de unos cuarenta centímetros
- Una pinza de dibujo o un nudo para sujetar el extremo superior de las tres tiras
- Un soporte fijo: el respaldo de una silla, el tirador de un cajón
Cómo hacerlo, paso a paso
- Ate las tres cintas juntas por arriba y sujételas a la altura de su pecho.
- Coja la cinta de la derecha y pásela por encima de la del medio, despacio.
- Coja la de la izquierda y pásela por encima del nuevo centro.
- Repita dos veces más, y después déjele las tiras en las manos.
- Trenza hasta el final, a su ritmo, y ata la punta con una goma.
El papel del adulto
Tres colores bien distintos son lo que hace visible el error: cuando se respeta la regla, los colores se suceden siempre en el mismo orden, y un cruce fallado rompe el dibujo. No deshaga su trenza para rehacerla. Si se pierde, muéstrelo en su propia trenza, al lado de la suya, nunca sobre la de él.
Seguridad
Cintas cortas, nunca un cordón lo bastante largo para dar la vuelta al cuello. Se trenza sentado, lejos de la cara, y las cintas se guardan fuera de su alcance después de la actividad.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: tiras anchas y rígidas, como bandas de fieltro.
- Más difícil: trenzar el pelo de una muñeca, o una trenza más fina.
- Para continuar: trenzar una pulsera y cerrarla alrededor de su muñeca.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 4-6 años.
Contar con fichas
Poner una ficha, decir un número. El número se convierte en algo que se toca.
Del más grande al más pequeño
Ordenar cinco objetos por tamaño, sin regla ni medidas. Solo el ojo y la mano.
Preparar la merienda
Pelar, cortar, emplatar, servir. Una merienda de verdad hecha por un niño de cinco años.
Recortar tiras de papel
Abrir, cerrar, avanzar. Las tijeras se domestican en pocas sesiones.
Poner la mesa contando
Cuatro platos, cuatro vasos, cuatro tenedores: contar de verdad, porque aquí sirve de verdad.
Escribir el nombre en la sémola
Una bandeja de sémola, un dedo, y un nombre que se borra de un gesto para volver a empezar.
Los números de lija
Números que se siguen con el dedo, en el sentido de la escritura, para que la mano los conozca antes de trazarlos.
Las letras de lija
Letras que se siguen con la punta de los dedos, en el sentido del trazo, diciendo su sonido: la mano aprende a escribir antes que el lápiz.
Coser una tarjeta perforada
Una aguja de punta roma, un hilo de lana, una tarjeta perforada: por encima, por debajo, por encima, y el orgullo de haber cosido.
Del más ligero al más pesado
Botes idénticos, contenidos distintos, y las manos que pesan mejor que los ojos: el sentido del peso se entrena.
Encerar sus zapatos
Cepillar, encerar y sacar brillo a sus propios zapatos: el gran ciclo del cuidado de los objetos.
Componer sus primeras palabras
Escribir « mamá » con letras que se colocan, antes de saber sujetar un lápiz: la magia del alfabeto móvil.
Exprimir un zumo de naranja
Cortar, exprimir, verter, servir: un zumo de verdad de principio a fin, ofrecido a alguien.
Doblar papel sobre la línea
Llevar la esquina hasta la esquina y marcar el pliegue: la precisión que prepara la geometría.
Par e impar
Colocar las fichas de dos en dos bajo cada número: los números muestran su secreto.
Las formas en la bolsa
Reconocer un cubo, una bola, una pirámide, solo con tocarlos en el fondo de una bolsa.
Los husos y el cero
Palitos que ordenar del 0 al 9 en sus casillas, y el descubrimiento de que el cero significa nada.
Componer un ramo
Cortar los tallos, llenar el jarrón, arreglar las flores y colocar el ramo en la mesa de la casa.
Sumar con fichas
Tres fichas y dos fichas que se reúnen: la primera suma, vista y hecha con sus propias manos.
Anudar y desanudar
Dos cintas, un nudo simple, y después el lazo: los dedos aprenden lo que exigirán los cordones.
Descubrir la decena
Diez cuentas ensartadas en un hilo se convierten en un solo objeto: eso es el diez.
Restar con fichas
Se quitan fichas y se mira lo que queda: la resta se convierte en un gesto.
Escribir una carta de verdad
Escribir a alguien que va a responder: la escritura por fin sirve para algo.
Lavar su cuenco
Dos barreños, una esponja, y su propio cuenco que vuelve a quedar limpio entre sus manos.