Las letras de lija
Letras que se siguen con la punta de los dedos, en el sentido del trazo, diciendo su sonido: la mano aprende a escribir antes que el lápiz.
Qué aporta la actividad
Asociar el SONIDO de la letra con su trazo, tanto por el tacto como por la vista, con la lección en tres tiempos. Se dice « mmm », nunca « eme »: es el sonido el que servirá para leer. La aspereza es el control del error: los dedos que se salen del trazo notan el cartón liso.
El material
- Tarjetas en las que cada letra está recortada en papel de lija fino y pegada sobre un cartón liso, en cursiva o en script según lo que use su colegio
- Empezar con tres letras muy distintas, en forma y en sonido: por ejemplo m, a, s
- Una bandeja de sémola fina al lado, para volver a trazar
Cómo hacerlo, paso a paso
- Presente tres letras, no más, colocadas en fila delante del niño.
- Primer tiempo: siga la primera letra con dos dedos, en el sentido de la escritura, diciendo su SONIDO, « mmm ». Dos veces, despacio. Luego las otras dos.
- Segundo tiempo, el más largo: « enséñame mmm », « sigue aaa », « pon sss en tu mano ». Varíe, mezcle, hágale trazar mucho.
- Tercer tiempo, si está seguro: enseñe una letra y pregunte « ¿qué es? ».
- Después de seguir cada letra, puede volver a trazarla en la sémola, donde una sacudida borra el intento.
El papel del adulto
Siempre el sonido, nunca el nombre de la letra: « fff » abre la lectura, « efe » la retrasa. Siga siempre en el sentido del trazo, el que la mano conservará. Una duda en el tercer tiempo no es un error que corregir: simplemente se vuelve a jugar el segundo tiempo, otro día, sin comentarios.
Seguridad
Papel de lija de grano fino, suave para la piel de un niño. Sesiones cortas, que se paran antes del cansancio. Cada niño tiene su ritmo: ninguna lista de letras que terminar, ninguna comparación.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo dos letras, de sonidos muy alejados.
- Más difícil: con los ojos cerrados, reconocer la letra solo con el tacto.
- Para continuar: cazar sonidos por la casa, « tráeme algo que empiece por mmm ».
Para seguir
Otras actividades para un niño de 4-6 años.
Contar con fichas
Poner una ficha, decir un número. El número se convierte en algo que se toca.
Del más grande al más pequeño
Ordenar cinco objetos por tamaño, sin regla ni medidas. Solo el ojo y la mano.
Preparar la merienda
Pelar, cortar, emplatar, servir. Una merienda de verdad hecha por un niño de cinco años.
Recortar tiras de papel
Abrir, cerrar, avanzar. Las tijeras se domestican en pocas sesiones.
Poner la mesa contando
Cuatro platos, cuatro vasos, cuatro tenedores: contar de verdad, porque aquí sirve de verdad.
Escribir el nombre en la sémola
Una bandeja de sémola, un dedo, y un nombre que se borra de un gesto para volver a empezar.
Los números de lija
Números que se siguen con el dedo, en el sentido de la escritura, para que la mano los conozca antes de trazarlos.
Coser una tarjeta perforada
Una aguja de punta roma, un hilo de lana, una tarjeta perforada: por encima, por debajo, por encima, y el orgullo de haber cosido.
Del más ligero al más pesado
Botes idénticos, contenidos distintos, y las manos que pesan mejor que los ojos: el sentido del peso se entrena.
Encerar sus zapatos
Cepillar, encerar y sacar brillo a sus propios zapatos: el gran ciclo del cuidado de los objetos.
Componer sus primeras palabras
Escribir « mamá » con letras que se colocan, antes de saber sujetar un lápiz: la magia del alfabeto móvil.