Del más ligero al más pesado
Botes idénticos, contenidos distintos, y las manos que pesan mejor que los ojos: el sentido del peso se entrena.
Qué aporta la actividad
Aislar la percepción del peso, sopesando botes que nada más distingue, y construir las palabras justas: pesado, ligero, más pesado que. La clasificación se comprueba sola al final, al volver a abrir los botes.
El material
- Cinco a seis botes pequeños opacos ESTRICTAMENTE idénticos, con tapa, llenos de materiales de pesos muy distintos: plumas o algodón, arroz, arena, canicas, sal
- Las tapas bien cerradas, y una marca discreta bajo cada bote para su propio control
- Una bandeja, y espacio para alinear los botes
Cómo hacerlo, paso a paso
- Ponga dos botes muy contrastados delante del niño, el más ligero y el más pesado.
- Sopéselos, uno en cada mano, despacio, con los ojos cerrados, y diga simplemente: « pesado », « ligero ».
- Déjele sopesar los dos, tantas veces como quiera, y averiguar cuál es el pesado.
- Añada los demás botes uno a uno, y proponga el trabajo de verdad: alinearlos del más ligero al más pesado, sopesándolos de dos en dos.
- Al final, se abren los botes en el orden de la fila: el algodón, luego el arroz, luego la arena... la fila cuenta si las manos han pesado bien.
El papel del adulto
Cerrar los ojos no es un juego más: es lo que aísla el peso, porque los ojos engañan. No corrija nunca un bote mal colocado durante la clasificación: la apertura final lo dirá mejor que usted. El vocabulario llega en tres tiempos, como siempre: esto es pesado, enséñame el pesado, ¿cómo es este?
Seguridad
Tapas bien cerradas, sobre todo si un bote contiene canicas o sal: ante la menor duda, péguelas. Los botes se sopesan sentado, encima de la bandeja, no de pie encima de los pies.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo tres botes, de pesos muy alejados.
- Más difícil: seis botes con diferencias sutiles, o encontrar dos botes de peso idéntico colados en la serie.
- Para continuar: sopesar dos objetos de casa y comprobarlo en la báscula de cocina.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 4-6 años.
Contar con fichas
Poner una ficha, decir un número. El número se convierte en algo que se toca.
Del más grande al más pequeño
Ordenar cinco objetos por tamaño, sin regla ni medidas. Solo el ojo y la mano.
Preparar la merienda
Pelar, cortar, emplatar, servir. Una merienda de verdad hecha por un niño de cinco años.
Recortar tiras de papel
Abrir, cerrar, avanzar. Las tijeras se domestican en pocas sesiones.
Poner la mesa contando
Cuatro platos, cuatro vasos, cuatro tenedores: contar de verdad, porque aquí sirve de verdad.
Escribir el nombre en la sémola
Una bandeja de sémola, un dedo, y un nombre que se borra de un gesto para volver a empezar.
Los números de lija
Números que se siguen con el dedo, en el sentido de la escritura, para que la mano los conozca antes de trazarlos.
Las letras de lija
Letras que se siguen con la punta de los dedos, en el sentido del trazo, diciendo su sonido: la mano aprende a escribir antes que el lápiz.
Coser una tarjeta perforada
Una aguja de punta roma, un hilo de lana, una tarjeta perforada: por encima, por debajo, por encima, y el orgullo de haber cosido.
Encerar sus zapatos
Cepillar, encerar y sacar brillo a sus propios zapatos: el gran ciclo del cuidado de los objetos.
Componer sus primeras palabras
Escribir « mamá » con letras que se colocan, antes de saber sujetar un lápiz: la magia del alfabeto móvil.