Coser una tarjeta perforada
Una aguja de punta roma, un hilo de lana, una tarjeta perforada: por encima, por debajo, por encima, y el orgullo de haber cosido.
Qué aporta la actividad
Dominar el gesto alterno de la costura, por encima y luego por debajo, que exige pensar un paso por delante, y preparar la mano para los trabajos finos. Los agujeros lo guían todo: un agujero saltado se nota en el hilo, y el niño puede deshacerlo y volver a empezar solo.
El material
- Una tarjeta de cartón grueso perforada con agujeros grandes y regulares, siguiendo un contorno sencillo: un círculo, un pez, una hoja
- Una aguja de lana de punta roma, de plástico o de metal blando
- Un hilo de lana grueso, de un color que resalte sobre el cartón, anudado a la aguja y a la tarjeta para empezar
Cómo hacerlo, paso a paso
- Enseñe el primer punto muy despacio: la aguja se hunde en un agujero por encima, la mano pasa por debajo de la tarjeta para recogerla, y vuelve a subir por el agujero siguiente.
- Tire del hilo hasta el final, sin tirones, y muestre el punto bien plano.
- Haga un segundo punto, siempre en silencio, y luego tiéndale la tarjeta.
- Déjele coser a su ritmo: buscar el agujero bajo la tarjeta a ciegas forma parte del trabajo.
- Al final del contorno, admiren el camino de hilo, desaten o corten, y puede volver a empezar o quedarse con su tarjeta.
El papel del adulto
El primer reflejo de un niño es volver a pasar por el mismo agujero: el hilo no se engancha a nada y el punto desaparece. No se adelante, déjele descubrirlo al tirar del hilo. Sujetar la tarjeta con una mano y la aguja con la otra es difícil las primeras veces: ofrézcase a sujetar la tarjeta SOLO si se lo pide.
Seguridad
Aguja de punta roma obligatoria, nunca una aguja de coser puntiaguda a esta edad. Se cose sentado, en la mesa, y la aguja se guarda clavada en la tarjeta, nunca suelta por ahí. El hilo se mantiene corto: un hilo largo se enreda y se tensa hacia la cara.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: un cordón rígido en lugar de la aguja, sobre los mismos agujeros.
- Más difícil: dos colores de hilo alternados, o un contorno más cerrado.
- Para continuar: coser un botón de verdad, de agujeros grandes, sobre un trozo de fieltro.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 4-6 años.
Contar con fichas
Poner una ficha, decir un número. El número se convierte en algo que se toca.
Del más grande al más pequeño
Ordenar cinco objetos por tamaño, sin regla ni medidas. Solo el ojo y la mano.
Preparar la merienda
Pelar, cortar, emplatar, servir. Una merienda de verdad hecha por un niño de cinco años.
Recortar tiras de papel
Abrir, cerrar, avanzar. Las tijeras se domestican en pocas sesiones.
Poner la mesa contando
Cuatro platos, cuatro vasos, cuatro tenedores: contar de verdad, porque aquí sirve de verdad.
Escribir el nombre en la sémola
Una bandeja de sémola, un dedo, y un nombre que se borra de un gesto para volver a empezar.
Los números de lija
Números que se siguen con el dedo, en el sentido de la escritura, para que la mano los conozca antes de trazarlos.
Las letras de lija
Letras que se siguen con la punta de los dedos, en el sentido del trazo, diciendo su sonido: la mano aprende a escribir antes que el lápiz.
Del más ligero al más pesado
Botes idénticos, contenidos distintos, y las manos que pesan mejor que los ojos: el sentido del peso se entrena.
Encerar sus zapatos
Cepillar, encerar y sacar brillo a sus propios zapatos: el gran ciclo del cuidado de los objetos.
Componer sus primeras palabras
Escribir « mamá » con letras que se colocan, antes de saber sujetar un lápiz: la magia del alfabeto móvil.