Las formas en la bolsa
Reconocer un cubo, una bola, una pirámide, solo con tocarlos en el fondo de una bolsa.
Qué aporta la actividad
Reconocer una forma en tres dimensiones solo por el tacto, sin la ayuda de los ojos: es el sentido estereognóstico, la capacidad de representarse mentalmente un objeto que no se ve. Es también el primer vocabulario de geometría, aprendido con las manos.
El material
- Una bolsa de tela opaca con cordón, lo bastante grande para meter toda la mano
- Cuatro a seis sólidos de madera: cubo, bola, cilindro, pirámide, cono, prisma
- Los mismos sólidos por duplicado si quiere jugar al emparejamiento
Cómo hacerlo, paso a paso
- Saque los sólidos de la bolsa, colóquelos en fila, y nómbrelos en tres tiempos durante varios días: es el cubo, muéstrame la bola, ¿qué es esto?
- Cuando los nombres ya se sepan, vuelva a meterlo todo en la bolsa.
- Meta la mano, palpe un sólido sin sacarlo, anuncie « tengo el cubo », y luego sáquelo para comprobarlo.
- Pásele la bolsa: él palpa, anuncia, saca, comprueba.
- Al final, todos los sólidos vuelven a la bolsa, y la bolsa a su sitio.
El papel del adulto
Anunciar ANTES de sacar la pieza es todo el ejercicio: sin ese anuncio, solo queda una extracción al azar. El control del error está en el propio gesto de sacar la mano, nadie necesita decidir. Las aristas y las puntas se sienten mucho mejor que las curvas: empiece por el cubo y la bola, muy opuestos.
Seguridad
Sólidos de madera lisa, lo bastante grandes para no ser tragados por un hermano menor que ande cerca, y una bolsa sin cordón lo bastante largo para formar un lazo alrededor del cuello.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: tres sólidos muy diferentes, cubo, bola, palo.
- Más difícil: dos juegos idénticos, uno en la bolsa, otro sobre la mesa: palpa dentro de la bolsa y encuentra el gemelo visible.
- Para continuar: buscar las formas por la casa, la bola de la naranja, el cilindro del vaso, el prisma del libro.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 4-6 años.
Contar con fichas
Poner una ficha, decir un número. El número se convierte en algo que se toca.
Del más grande al más pequeño
Ordenar cinco objetos por tamaño, sin regla ni medidas. Solo el ojo y la mano.
Preparar la merienda
Pelar, cortar, emplatar, servir. Una merienda de verdad hecha por un niño de cinco años.
Recortar tiras de papel
Abrir, cerrar, avanzar. Las tijeras se domestican en pocas sesiones.
Poner la mesa contando
Cuatro platos, cuatro vasos, cuatro tenedores: contar de verdad, porque aquí sirve de verdad.
Escribir el nombre en la sémola
Una bandeja de sémola, un dedo, y un nombre que se borra de un gesto para volver a empezar.
Los números de lija
Números que se siguen con el dedo, en el sentido de la escritura, para que la mano los conozca antes de trazarlos.
Las letras de lija
Letras que se siguen con la punta de los dedos, en el sentido del trazo, diciendo su sonido: la mano aprende a escribir antes que el lápiz.
Coser una tarjeta perforada
Una aguja de punta roma, un hilo de lana, una tarjeta perforada: por encima, por debajo, por encima, y el orgullo de haber cosido.
Del más ligero al más pesado
Botes idénticos, contenidos distintos, y las manos que pesan mejor que los ojos: el sentido del peso se entrena.
Encerar sus zapatos
Cepillar, encerar y sacar brillo a sus propios zapatos: el gran ciclo del cuidado de los objetos.
Componer sus primeras palabras
Escribir « mamá » con letras que se colocan, antes de saber sujetar un lápiz: la magia del alfabeto móvil.
Exprimir un zumo de naranja
Cortar, exprimir, verter, servir: un zumo de verdad de principio a fin, ofrecido a alguien.
Doblar papel sobre la línea
Llevar la esquina hasta la esquina y marcar el pliegue: la precisión que prepara la geometría.
Par e impar
Colocar las fichas de dos en dos bajo cada número: los números muestran su secreto.
Los husos y el cero
Palitos que ordenar del 0 al 9 en sus casillas, y el descubrimiento de que el cero significa nada.
Componer un ramo
Cortar los tallos, llenar el jarrón, arreglar las flores y colocar el ramo en la mesa de la casa.
Sumar con fichas
Tres fichas y dos fichas que se reúnen: la primera suma, vista y hecha con sus propias manos.
Anudar y desanudar
Dos cintas, un nudo simple, y después el lazo: los dedos aprenden lo que exigirán los cordones.