Anudar y desanudar
Dos cintas, un nudo simple, y después el lazo: los dedos aprenden lo que exigirán los cordones.
Qué aporta la actividad
Dominar la coordinación de las dos manos en un gesto cruzado, el del nudo, que exige sujetar, cruzar, pasar por debajo y tirar. Es la preparación directa y metódica para los cordones, descompuesta en pasos alcanzables.
El material
- Dos cintas anchas y rígidas, de colores DIFERENTES, cosidas o fijadas una junto a otra sobre un cartón o un marco
- Cintas lo bastante largas para cogerlas con toda la mano
- Más adelante, y solo entonces, un zapato de cordones de verdad
Cómo hacerlo, paso a paso
- Enseñe el nudo simple, muy despacio: la cinta clara pasa POR ENCIMA de la oscura, luego POR DEBAJO, y se tira de las dos.
- Deshágalo igual de despacio, mostrando que basta con tirar de un extremo.
- Vuelva a hacerlo una vez, sin decir nada, y después ofrézcale el marco.
- Déjele intentarlo cuantas veces quiera, aunque el nudo quede flojo o torcido.
- Cuando domine el nudo simple, y solo entonces, enseñe el primer lazo.
El papel del adulto
Dos colores diferentes son la clave de todo: sin ellos, el niño no ve qué cinta pasa sobre cuál otra, y el gesto sigue siendo incomprensible. Colóquese A SU LADO, nunca enfrente, o verá el gesto invertido. El nudo simple puede llevar semanas, el lazo meses: no los encadene el mismo día.
Seguridad
Cintas cortas y fijadas al soporte: una cinta larga y suelta nunca debe acabar alrededor del cuello o de las muñecas. Se anuda sentado, a la mesa, y el material se guarda después de usarlo.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: cuerdas gruesas de dos colores, sujetas por usted por un lado.
- Más difícil: el lazo completo, y después el nudo a la espalda, sobre un delantal.
- Para continuar: atar y anudar sus zapatos de verdad, el día que lo pida.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 4-6 años.
Contar con fichas
Poner una ficha, decir un número. El número se convierte en algo que se toca.
Del más grande al más pequeño
Ordenar cinco objetos por tamaño, sin regla ni medidas. Solo el ojo y la mano.
Preparar la merienda
Pelar, cortar, emplatar, servir. Una merienda de verdad hecha por un niño de cinco años.
Recortar tiras de papel
Abrir, cerrar, avanzar. Las tijeras se domestican en pocas sesiones.
Poner la mesa contando
Cuatro platos, cuatro vasos, cuatro tenedores: contar de verdad, porque aquí sirve de verdad.
Escribir el nombre en la sémola
Una bandeja de sémola, un dedo, y un nombre que se borra de un gesto para volver a empezar.
Los números de lija
Números que se siguen con el dedo, en el sentido de la escritura, para que la mano los conozca antes de trazarlos.
Las letras de lija
Letras que se siguen con la punta de los dedos, en el sentido del trazo, diciendo su sonido: la mano aprende a escribir antes que el lápiz.
Coser una tarjeta perforada
Una aguja de punta roma, un hilo de lana, una tarjeta perforada: por encima, por debajo, por encima, y el orgullo de haber cosido.
Del más ligero al más pesado
Botes idénticos, contenidos distintos, y las manos que pesan mejor que los ojos: el sentido del peso se entrena.
Encerar sus zapatos
Cepillar, encerar y sacar brillo a sus propios zapatos: el gran ciclo del cuidado de los objetos.
Componer sus primeras palabras
Escribir « mamá » con letras que se colocan, antes de saber sujetar un lápiz: la magia del alfabeto móvil.
Exprimir un zumo de naranja
Cortar, exprimir, verter, servir: un zumo de verdad de principio a fin, ofrecido a alguien.
Doblar papel sobre la línea
Llevar la esquina hasta la esquina y marcar el pliegue: la precisión que prepara la geometría.
Par e impar
Colocar las fichas de dos en dos bajo cada número: los números muestran su secreto.
Las formas en la bolsa
Reconocer un cubo, una bola, una pirámide, solo con tocarlos en el fondo de una bolsa.
Los husos y el cero
Palitos que ordenar del 0 al 9 en sus casillas, y el descubrimiento de que el cero significa nada.
Componer un ramo
Cortar los tallos, llenar el jarrón, arreglar las flores y colocar el ramo en la mesa de la casa.
Sumar con fichas
Tres fichas y dos fichas que se reúnen: la primera suma, vista y hecha con sus propias manos.