Sumar con fichas
Tres fichas y dos fichas que se reúnen: la primera suma, vista y hecha con sus propias manos.
Qué aporta la actividad
Descubrir la suma como un GESTO antes que como una operación escrita: dos cantidades pequeñas que se reúnen forman una mayor, y el niño lo comprueba volviendo a contar. El sentido precede al símbolo, siempre.
El material
- Una treintena de fichas o piedrecitas idénticas
- Dos alfombritas o dos manteles pequeños, y un tercero más grande en el medio
- Si el niño las conoce, las tarjetas de las cifras del 1 al 10
Cómo hacerlo, paso a paso
- Ponga tres fichas en la alfombrita de la izquierda, dos en la de la derecha, y cuenten cada grupo juntos.
- Diga simplemente: « tres y dos », y deslice los dos grupos juntos hacia la alfombrita grande del medio.
- Vuelvan a contar el montón reunido, desplazando cada ficha: « uno, dos, tres, cuatro, cinco. Tres y dos son cinco ».
- Repitan con otras cantidades pequeñas, y déjele hacer los gestos.
- Si conoce las cifras, ponga la tarjeta delante de cada grupo, y después delante del resultado.
El papel del adulto
La palabra « más » y el signo + pueden esperar: « tres y dos » basta, y se entiende. Lo que cuenta es el gesto de reunir, repetido decenas de veces con números distintos. No corrija un conteo equivocado, vuelvan a contar juntos desplazando cada ficha: es el desplazamiento lo que da fiabilidad, no su corrección.
Seguridad
Fichas bastante grandes para no ser tragadas por un hermano menor que ande cerca. Sesión corta, se para antes del cansancio, no hay ningún programa que terminar.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: dos y uno, con piedrecitas muy grandes.
- Más difícil: los complementos hasta diez, un grupo dado y el otro por encontrar.
- Para continuar: restar, retirando una parte del montón y volviendo a contar.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 4-6 años.
Contar con fichas
Poner una ficha, decir un número. El número se convierte en algo que se toca.
Del más grande al más pequeño
Ordenar cinco objetos por tamaño, sin regla ni medidas. Solo el ojo y la mano.
Preparar la merienda
Pelar, cortar, emplatar, servir. Una merienda de verdad hecha por un niño de cinco años.
Recortar tiras de papel
Abrir, cerrar, avanzar. Las tijeras se domestican en pocas sesiones.
Poner la mesa contando
Cuatro platos, cuatro vasos, cuatro tenedores: contar de verdad, porque aquí sirve de verdad.
Escribir el nombre en la sémola
Una bandeja de sémola, un dedo, y un nombre que se borra de un gesto para volver a empezar.
Los números de lija
Números que se siguen con el dedo, en el sentido de la escritura, para que la mano los conozca antes de trazarlos.
Las letras de lija
Letras que se siguen con la punta de los dedos, en el sentido del trazo, diciendo su sonido: la mano aprende a escribir antes que el lápiz.
Coser una tarjeta perforada
Una aguja de punta roma, un hilo de lana, una tarjeta perforada: por encima, por debajo, por encima, y el orgullo de haber cosido.
Del más ligero al más pesado
Botes idénticos, contenidos distintos, y las manos que pesan mejor que los ojos: el sentido del peso se entrena.
Encerar sus zapatos
Cepillar, encerar y sacar brillo a sus propios zapatos: el gran ciclo del cuidado de los objetos.
Componer sus primeras palabras
Escribir « mamá » con letras que se colocan, antes de saber sujetar un lápiz: la magia del alfabeto móvil.
Exprimir un zumo de naranja
Cortar, exprimir, verter, servir: un zumo de verdad de principio a fin, ofrecido a alguien.
Doblar papel sobre la línea
Llevar la esquina hasta la esquina y marcar el pliegue: la precisión que prepara la geometría.
Par e impar
Colocar las fichas de dos en dos bajo cada número: los números muestran su secreto.
Las formas en la bolsa
Reconocer un cubo, una bola, una pirámide, solo con tocarlos en el fondo de una bolsa.
Los husos y el cero
Palitos que ordenar del 0 al 9 en sus casillas, y el descubrimiento de que el cero significa nada.
Componer un ramo
Cortar los tallos, llenar el jarrón, arreglar las flores y colocar el ramo en la mesa de la casa.
Anudar y desanudar
Dos cintas, un nudo simple, y después el lazo: los dedos aprenden lo que exigirán los cordones.