Los husos y el cero
Palitos que ordenar del 0 al 9 en sus casillas, y el descubrimiento de que el cero significa nada.
Qué aporta la actividad
Asociar cada cifra a su cantidad exacta, y sobre todo encontrarse con el CERO: la casilla del 0 se queda vacía, y es un descubrimiento considerable, el de una cifra que cuenta la ausencia. El recuento total, cuarenta y cinco palitos, valida todo el trabajo al final.
El material
- Una caja de diez compartimentos, o diez botes pequeños alineados, etiquetados del 0 al 9 en orden
- Cuarenta y cinco palitos idénticos: pinchos de brocheta cortados, lápices cortos, palitos de helado
- Algunas gomas elásticas o cintas para atar los paquetes
Cómo hacerlo, paso a paso
- Alinee los botes del 0 al 9, los palitos en un montón a la derecha.
- Enseñe el bote del 1: cuente un palito, colóquelo dentro. Luego el 2: « uno, dos », y los dos palitos atados con una goma entran juntos.
- Haga el 3 con él, y luego déjele continuar hasta el 9, contando cada palito en voz alta.
- Deténganse en el bote del 0, y espere: es él quien debe darse cuenta de que no hay nada que poner.
- Al final, no debe quedar ningún palito sobre la mesa: la cuenta cuadra exacta, cuarenta y cinco justos.
El papel del adulto
El momento del cero es el corazón de la actividad: no lo explique de antemano, deje que llegue la pregunta, y diga simplemente « cero significa nada, así que no ponemos nada ». Los palitos atados en paquete muestran que el número es un TODO, no una colección de cosas separadas. Si sobran palitos al final, no corrija: cuenten juntos otra vez bote por bote, él encontrará dónde.
Seguridad
Palitos con las puntas CORTADAS Y LIJADAS, nunca pinchos puntiagudos. Se trabaja sentado a la mesa, y los palitos se quedan en los botes o en la mano, nunca blandidos.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo del 0 al 5, quince palitos.
- Más difícil: mezclar los botes para que ya no estén en orden.
- Para continuar: las fichas pares e impares, cuando la cantidad esté bien construida.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 4-6 años.
Contar con fichas
Poner una ficha, decir un número. El número se convierte en algo que se toca.
Del más grande al más pequeño
Ordenar cinco objetos por tamaño, sin regla ni medidas. Solo el ojo y la mano.
Preparar la merienda
Pelar, cortar, emplatar, servir. Una merienda de verdad hecha por un niño de cinco años.
Recortar tiras de papel
Abrir, cerrar, avanzar. Las tijeras se domestican en pocas sesiones.
Poner la mesa contando
Cuatro platos, cuatro vasos, cuatro tenedores: contar de verdad, porque aquí sirve de verdad.
Escribir el nombre en la sémola
Una bandeja de sémola, un dedo, y un nombre que se borra de un gesto para volver a empezar.
Los números de lija
Números que se siguen con el dedo, en el sentido de la escritura, para que la mano los conozca antes de trazarlos.
Las letras de lija
Letras que se siguen con la punta de los dedos, en el sentido del trazo, diciendo su sonido: la mano aprende a escribir antes que el lápiz.
Coser una tarjeta perforada
Una aguja de punta roma, un hilo de lana, una tarjeta perforada: por encima, por debajo, por encima, y el orgullo de haber cosido.
Del más ligero al más pesado
Botes idénticos, contenidos distintos, y las manos que pesan mejor que los ojos: el sentido del peso se entrena.
Encerar sus zapatos
Cepillar, encerar y sacar brillo a sus propios zapatos: el gran ciclo del cuidado de los objetos.
Componer sus primeras palabras
Escribir « mamá » con letras que se colocan, antes de saber sujetar un lápiz: la magia del alfabeto móvil.
Exprimir un zumo de naranja
Cortar, exprimir, verter, servir: un zumo de verdad de principio a fin, ofrecido a alguien.
Doblar papel sobre la línea
Llevar la esquina hasta la esquina y marcar el pliegue: la precisión que prepara la geometría.
Par e impar
Colocar las fichas de dos en dos bajo cada número: los números muestran su secreto.
Las formas en la bolsa
Reconocer un cubo, una bola, una pirámide, solo con tocarlos en el fondo de una bolsa.
Componer un ramo
Cortar los tallos, llenar el jarrón, arreglar las flores y colocar el ramo en la mesa de la casa.
Sumar con fichas
Tres fichas y dos fichas que se reúnen: la primera suma, vista y hecha con sus propias manos.
Anudar y desanudar
Dos cintas, un nudo simple, y después el lazo: los dedos aprenden lo que exigirán los cordones.