Descubrir la decena
Diez cuentas ensartadas en un hilo se convierten en un solo objeto: eso es el diez.
Qué aporta la actividad
Ver y sostener la decena como una cantidad única. Diez no es solo la palabra que sigue a nueve: es un paquete, más largo y más pesado que una cuenta suelta. Comprender esto con las manos evita más tarde años de cálculo mecánico sobre cifras que no representan nada.
El material
- Un centenar de cuentas idénticas y un hilo rígido o un alambre flexible
- Un cuenco para las cuentas sueltas
- Algo para cortar y doblar el hilo, solo en manos del adulto
Cómo hacerlo, paso a paso
- Cuenten juntos diez cuentas, una a una, y ensártenlas en el hilo.
- Cierre la barrita y colóquela junto a una cuenta suelta: la diferencia se ve.
- Diga una vez: «una cuenta, una unidad», y después «diez cuentas, una decena».
- Él fabrica las siguientes barritas, contando de nuevo cada vez hasta diez.
- Alineen las barritas: diez barritas una junto a otra forman un cuadrado, la centena.
El papel del adulto
Déjele volver a contar cada barrita, incluso la décima, aunque usted esté seguro de que está bien: es ese recuento el que instala la idea. Una barrita de nueve cuentas se distingue a simple vista junto a las demás, es más corta. No cuente usted en su lugar para ir más rápido, la actividad pierde entonces todo su interés.
Seguridad
Cuentas demasiado grandes para tragarse y un hilo cuyos extremos dobla siempre el adulto, nunca dejados afilados. El alambre se corta lejos de la vista del niño. Adulto presente de principio a fin.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: preparar cuatro barritas juntos y pararse ahí.
- Más difícil: componer un número como el 23 con dos barritas y tres cuentas.
- Para continuar: fabricar el cuadrado de cien y compararlo con una sola cuenta.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 4-6 años.
Contar con fichas
Poner una ficha, decir un número. El número se convierte en algo que se toca.
Del más grande al más pequeño
Ordenar cinco objetos por tamaño, sin regla ni medidas. Solo el ojo y la mano.
Preparar la merienda
Pelar, cortar, emplatar, servir. Una merienda de verdad hecha por un niño de cinco años.
Recortar tiras de papel
Abrir, cerrar, avanzar. Las tijeras se domestican en pocas sesiones.
Poner la mesa contando
Cuatro platos, cuatro vasos, cuatro tenedores: contar de verdad, porque aquí sirve de verdad.
Escribir el nombre en la sémola
Una bandeja de sémola, un dedo, y un nombre que se borra de un gesto para volver a empezar.
Los números de lija
Números que se siguen con el dedo, en el sentido de la escritura, para que la mano los conozca antes de trazarlos.
Las letras de lija
Letras que se siguen con la punta de los dedos, en el sentido del trazo, diciendo su sonido: la mano aprende a escribir antes que el lápiz.
Coser una tarjeta perforada
Una aguja de punta roma, un hilo de lana, una tarjeta perforada: por encima, por debajo, por encima, y el orgullo de haber cosido.
Del más ligero al más pesado
Botes idénticos, contenidos distintos, y las manos que pesan mejor que los ojos: el sentido del peso se entrena.
Encerar sus zapatos
Cepillar, encerar y sacar brillo a sus propios zapatos: el gran ciclo del cuidado de los objetos.
Componer sus primeras palabras
Escribir « mamá » con letras que se colocan, antes de saber sujetar un lápiz: la magia del alfabeto móvil.
Exprimir un zumo de naranja
Cortar, exprimir, verter, servir: un zumo de verdad de principio a fin, ofrecido a alguien.
Doblar papel sobre la línea
Llevar la esquina hasta la esquina y marcar el pliegue: la precisión que prepara la geometría.
Par e impar
Colocar las fichas de dos en dos bajo cada número: los números muestran su secreto.
Las formas en la bolsa
Reconocer un cubo, una bola, una pirámide, solo con tocarlos en el fondo de una bolsa.
Los husos y el cero
Palitos que ordenar del 0 al 9 en sus casillas, y el descubrimiento de que el cero significa nada.
Componer un ramo
Cortar los tallos, llenar el jarrón, arreglar las flores y colocar el ramo en la mesa de la casa.
Sumar con fichas
Tres fichas y dos fichas que se reúnen: la primera suma, vista y hecha con sus propias manos.
Anudar y desanudar
Dos cintas, un nudo simple, y después el lazo: los dedos aprenden lo que exigirán los cordones.
Restar con fichas
Se quitan fichas y se mira lo que queda: la resta se convierte en un gesto.
Escribir una carta de verdad
Escribir a alguien que va a responder: la escritura por fin sirve para algo.
Lavar su cuenco
Dos barreños, una esponja, y su propio cuenco que vuelve a quedar limpio entre sus manos.
Trenzar tres tiras
Tres cintas que pasan una sobre otra, siempre en el mismo orden.