Pasar las páginas de cartón
El libro es un objeto antes de ser una historia, y la página se pasa con dos dedos.
Pasar las páginas de cartón es una actividad Montessori para un niño de 12-18 meses. Ámbito: Motricidad fina. Duración: 5-10 min.
Qué aporta la actividad
Aislar el pulgar y el índice para coger un borde fino, y descubrir que un libro se recorre en un sentido.
El material
- Un libro de cartón de páginas gruesas, en buen estado
- Imágenes sencillas, una por página, sobre fondo liso
- Un lugar tranquilo donde sentarse junto a usted
Cómo hacerlo, paso a paso
- Siéntense juntos, con el libro delante de los dos.
- Abra la primera página, despacio, pellizcando la esquina.
- Miren la imagen juntos, sin contar ninguna historia.
- Déjele pasar la página siguiente, aunque se salte varias.
- Cierren el libro juntos y guárdelo en su estantería baja.
El papel del adulto
Siga su ritmo, incluso si vuelve diez veces a la misma página: ahí es donde está trabajando. A esta edad, un libro recorrido en desorden no es un libro mal leído, es un libro manipulado.
Seguridad
Compruebe el estado del libro: una esquina de cartón mordisqueada se desprende y se traga. Aparte los libros de solapas móviles o con elementos pegados, así como los de páginas finas que cortan. Guárdelo después de usarlo.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: un libro de solo tres páginas.
- Más difícil: un libro de páginas más finas, de cartón flexible.
- Para continuar: nombren juntos un solo objeto por página, siempre el mismo.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 12-18 meses.
Comer solo con la cuchara
Un cuenco pesado, un puré espeso, y la cuchara que por fin llega a su destino.
Quitarse los calcetines
El primer gesto de vestirse se hace al revés: primero se aprende a quitar, luego a poner.
Meter el brazo por la manga
Vestirse entre dos ya es vestirse: él estira el brazo, usted sujeta la manga.
Guardar un juguete en la cesta
Un objeto, una cesta, un sitio: el orden empieza siempre por una sola cosa.
Lavarse la cara con la manopla
Una manopla tibia, un espejo a su altura, y el primer cuidado que se da él mismo.
Tirar a la papelera
Llevar el papel hasta la papelera y soltarlo dentro: una misión completa.
El espejo en el suelo
Un espejo colocado bajo, y un niño que descubre, mirando largo rato, que esa cara es la suya.
La botella sensorial
Agua, purpurina, un tapón pegado: el mundo se vuelve lento dentro de una botella.
La cesta de las telas
Seda, lana, terciopelo: la mano aprende a distinguir antes que las palabras.
Frío o tibio
Dos manoplas, dos temperaturas, y una sensación que por fin tiene nombre.
Golpear las cacerolas
Una cuchara de madera, tres cacerolas, y la primera orquesta de la casa.
Sacar los pañuelos de la caja
Una caja de pañuelos, telas anudadas, y un tirar que parece no acabarse nunca.
Soltar las pelotas en la cesta
Coger es fácil, soltar en el momento justo es todo un aprendizaje.
Encajar los vasos
Tres vasos, tres tamaños: el más pequeño siempre termina entrando en el más grande.
El tubo de las pelotas
La pelota entra por arriba, desaparece, y sale por abajo: magia mecánica, para repetir cien veces.
Abrir y cerrar un cajón
Un cajón bajo, solo para él, con siempre la misma cosa dentro.
Contar los gestos del baño
El baño se convierte en una lección de vocabulario, con solo nombrar lo que se hace mientras se hace.
Nombrar lo que se ve por la ventana
Nada que preparar: el mundo pasa al otro lado del cristal y espera a que lo nombren.
El álbum de las caras de la familia
Fotos de verdad de la gente que quiere, en un álbum que abre él solo.
El cucú con el pañuelo
La cara desaparece, la cara vuelve: el juego que demuestra que lo que se va puede volver.
Llenar y vaciar
El cubo lleno, el cubo vacío, y el trayecto incansable del uno al otro.
Dentro, fuera
El objeto entra en la caja, el objeto sale de la caja: la primera noción de espacio.
La cesta de frutas y verduras
Frutas de verdad, pesadas y perfumadas, para sopesar bien antes de comerlas.
El paseo a la altura del niño
Cincuenta metros en veinte minutos: el paseo más lento, y el más rico.