La cesta de frutas y verduras
Frutas de verdad, pesadas y perfumadas, para sopesar bien antes de comerlas.
La cesta de frutas y verduras es una actividad Montessori para un niño de 12-18 meses. Ámbito: Descubrir el mundo. Duración: 5-10 min.
Qué aporta la actividad
Descubrir lo comestible vivo mediante el tacto, el peso y el olor, y ponerle sus nombres.
El material
- Una cesta baja
- Tres o cuatro frutas y verduras enteras, lavadas y bien firmes: naranja, manzana, calabacín, zanahoria
- Un paño limpio para colocar la cesta
Cómo hacerlo, paso a paso
- Laven juntos las frutas con agua, así empieza la actividad.
- Guárdelas en la cesta y colóquela delante de él.
- Coja la naranja, hágala girar en sus manos, acérquesela a la nariz, y vuelva a dejarla.
- Déjele manipular las cuatro a su manera, incluso hacerlas rodar.
- Nombre solo una, una sola vez, cuando la tenga en la mano.
El papel del adulto
El peso y el olor de una fruta de verdad no tienen ningún equivalente en un juguete: en eso está todo el interés. Use después esas mismas frutas en la comida, delante de él, para que el ciclo se cierre.
Seguridad
Elija frutas lo bastante GRANDES para no tragarse enteras: nada de tomates cherry, ni uvas, ni frutos secos, que están entre las primeras causas de atragantamiento. Quédese presente, y retire cualquier trozo suelto. Lávense las manos y las frutas.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo dos frutas, muy distintas.
- Más difícil: añada una fruta de piel rugosa, como un limón o una piña.
- Para continuar: después de la cesta, corten la fruta juntos y pruébenla.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 12-18 meses.
Comer solo con la cuchara
Un cuenco pesado, un puré espeso, y la cuchara que por fin llega a su destino.
Quitarse los calcetines
El primer gesto de vestirse se hace al revés: primero se aprende a quitar, luego a poner.
Meter el brazo por la manga
Vestirse entre dos ya es vestirse: él estira el brazo, usted sujeta la manga.
Guardar un juguete en la cesta
Un objeto, una cesta, un sitio: el orden empieza siempre por una sola cosa.
Lavarse la cara con la manopla
Una manopla tibia, un espejo a su altura, y el primer cuidado que se da él mismo.
Tirar a la papelera
Llevar el papel hasta la papelera y soltarlo dentro: una misión completa.
El espejo en el suelo
Un espejo colocado bajo, y un niño que descubre, mirando largo rato, que esa cara es la suya.
La botella sensorial
Agua, purpurina, un tapón pegado: el mundo se vuelve lento dentro de una botella.
La cesta de las telas
Seda, lana, terciopelo: la mano aprende a distinguir antes que las palabras.
Frío o tibio
Dos manoplas, dos temperaturas, y una sensación que por fin tiene nombre.
Golpear las cacerolas
Una cuchara de madera, tres cacerolas, y la primera orquesta de la casa.
Sacar los pañuelos de la caja
Una caja de pañuelos, telas anudadas, y un tirar que parece no acabarse nunca.
Soltar las pelotas en la cesta
Coger es fácil, soltar en el momento justo es todo un aprendizaje.
Encajar los vasos
Tres vasos, tres tamaños: el más pequeño siempre termina entrando en el más grande.
Pasar las páginas de cartón
El libro es un objeto antes de ser una historia, y la página se pasa con dos dedos.
El tubo de las pelotas
La pelota entra por arriba, desaparece, y sale por abajo: magia mecánica, para repetir cien veces.
Abrir y cerrar un cajón
Un cajón bajo, solo para él, con siempre la misma cosa dentro.
Contar los gestos del baño
El baño se convierte en una lección de vocabulario, con solo nombrar lo que se hace mientras se hace.
Nombrar lo que se ve por la ventana
Nada que preparar: el mundo pasa al otro lado del cristal y espera a que lo nombren.
El álbum de las caras de la familia
Fotos de verdad de la gente que quiere, en un álbum que abre él solo.
El cucú con el pañuelo
La cara desaparece, la cara vuelve: el juego que demuestra que lo que se va puede volver.
Llenar y vaciar
El cubo lleno, el cubo vacío, y el trayecto incansable del uno al otro.
Dentro, fuera
El objeto entra en la caja, el objeto sale de la caja: la primera noción de espacio.
El paseo a la altura del niño
Cincuenta metros en veinte minutos: el paseo más lento, y el más rico.