Leer la hora en un reloj de cartón
Un reloj que fabrica él mismo, con manecillas que gira con la mano.
Leer la hora en un reloj de cartón es una actividad Montessori para un niño de 6-8 años. Ámbito: Descubrir el mundo. Duración: 20-30 min.
Qué aporta la actividad
Comprender el desplazamiento de las dos manecillas produciéndolo uno mismo, y luego leer la hora.
El material
- Un disco de cartón grueso y un encuadernador de latón
- Dos manecillas de cartón de longitudes claramente distintas
- Un rotulador, una regla
- Un reloj de verdad con manecillas en la habitación, si es posible
Cómo hacerlo, paso a paso
- Fabriquen el reloj juntos: el disco, los doce números, las dos manecillas.
- Gire despacio la manecilla grande una vuelta completa, y miren cómo la pequeña avanza solo un número.
- Repitan esta vuelta dos veces, sin explicar nada.
- Anuncie una hora y déjele colocar las manecillas.
- Inviertan los papeles: usted coloca las manecillas, él anuncia la hora.
El papel del adulto
La vuelta completa de la manecilla grande es la clave, y debe hacerse con la mano, varias veces. Muchos niños aprenden la hora como una lectura de posición sin haber visto nunca esa relación: el cartón la hace visible.
Seguridad
El encuadernador de latón tiene patillas metálicas: es el adulto quien lo coloca y dobla las patillas. Compruebe que no sobresalen por detrás. Guarde el material de recorte después de usarlo.
Solo usted puede juzgar qué le conviene a su hijo. Estas actividades tienen un fin educativo y lúdico: no sustituyen ni el consejo médico ni el acompañamiento de un profesional de la primera infancia.
Para adaptar la actividad
- Más fácil: solo las horas en punto.
- Más difícil: las medias, y después los cuartos.
- Para continuar: mostrar en el reloj de cartón la hora de tres momentos de su día.
Para seguir
Otras actividades para un niño de 6-8 años.
Seguir una receta ilustrada
Una receta expuesta, pasos numerados, y un pastel que él ha hecho de verdad solo.
Coser un botón
Una aguja, cuatro agujeros, y una reparación que durará años.
Preparar las cosas del día siguiente
Cinco minutos por la noche que evitan veinte minutos de gritos por la mañana.
Hacer su cama
La primera cosa lograda del día, y es solo suya.
Trasplantar una planta
Una planta apretada, una maceta más grande, y unas raíces que por fin se ven.
Doblar un avión de papel
Seis pliegues precisos, y el control del error llega solo: vuela o se estrella de morro.
Recortar siguiendo una curva
La línea recta ya está dominada, la curva exige girar el papel, no las tijeras.
Enhebrar una aguja
Un hilo, un ojo de aguja, y el silencio total que acompaña los gestos de verdad difíciles.
La bolsa de los sólidos geométricos
Solo con la mano hay que reconocer el cubo, el cono y la esfera, sin la ayuda de los ojos.
Ordenar los sonidos de más grave a más agudo
Cinco vasos, cinco niveles de agua, y una escala que se ordena de oído.
La caja de las palabras-objeto
Una etiqueta, un objeto: leer sirve por fin para algo concreto.
Las tarjetas de acciones: leer y después hacer
Lee « salta tres veces », y salta: la lectura se vuelve visiblemente útil.
El nombre y el artículo
Un triángulo negro grande para el nombre, uno azul pequeño para el artículo: la gramática se manipula.
El verbo en acción
El verbo es la única palabra que se puede hacer: así es como se reconoce.
Escribir un manual de instrucciones
Explica por escrito algo que sabe hacer, y alguien debe poder seguirlo.
Etiquetar los objetos de la casa
La casa se convierte en un cuento de imágenes a tamaño real, escrito con su propia mano.
El banco: unidades, decenas, centenas
Diez macarrones hacen una bolsita, diez bolsitas hacen una caja: el sistema decimal cabe en las manos.
Multiplicar con alubias
Cuatro filas de tres: la multiplicación se convierte en un rectángulo que se puede ver.
Repartir con justicia
Doce galletas, cuatro platos, y una justicia que se comprueba a simple vista.
Las fracciones del bizcocho
Un bizcocho redondo cortado en dos, y luego en cuatro: la mitad deja de ser una palabra y se vuelve una porción.
Medir la casa con la cinta métrica
Calcular primero, medir después, y descubrir en cuánto se había equivocado.
La tienda con monedas de verdad
Monedas de verdad, precios de verdad, y el cambio que hay que devolver: la suma se vuelve útil.
La cinta del año
Doce meses tensados en tres metros de cinta, y su propio sitio en algún punto de ella.
Dibujar el plano de su habitación
Ver su habitación desde arriba, como un pájaro, y hacer que quepa en una hoja.